El ensayo

El ensayoEl título original -en francés- de El ensayo es La répétition, sustantivo mucho más acorde a las intenciones de la guionista y directora Catherine Corsini. De hecho, esta cineasta traza aquí un paralelismo entre cierta rutina proveniente del teatro (aquélla que consiste en repetir o ensayar una obra) y determinados patrones de conducta que, de manera insistente e indefectible, suelen definir y/o acompañar a las relaciones humanas.

Probablemente lo más interesante de esta película sea su capacidad para desentrañar la contradicción de sentimientos, el intercambio de roles, el (des)equilibrio de fuerzas que alimentan una amistad tan estrecha como enfermiza. De hecho, las cámaras de Corsini saben desmenuzar de manera precisa -casi científica- las distintas instancias psíquicas que atraviesan Nathalie y Louise.

En este sentido, podríamos parafrasear el famoso verso de Borges, y decir que a las protagonistas no las une precisamente el amor, sino una mezcla confusa y nociva de admiración, envidia, celos, rechazo, odio, tal vez espanto. Justamente, el mérito de este largometraje consiste en mostrar el juego de idas y vueltas afectivas, basado en una rotación constante de sentires y pareceres que desemboca en una simbiosis altamente destructiva.

Aunque escrito por cuatro personas (Pascale Breton, Pierre-Erwan Guillaume, Marc Syrigas y la misma Corsini), el guión es sumamente sólido, contundente, monolítico. De ahí que las actrices Emmanuelle Béart y Pascale Bussières puedan darles carnadura a personajes libres de cualquier prejuicio y estereotipo reduccionistas, facilistas.

Sin dudas, El ensayo es una opción recomendable para espectadores con inquietudes «psi» pero indiferentes a -o cansados de- los thrillers protagonizados por asesinos seriales y las comedias de diván. Quienes en cambio busquen acción o mera diversión harán bien en pasarla por alto.

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Otra película del mismo estilo, igualmente recomendable: Mi verano de amor.