Princesas

PrincesasEn agosto del año pasado, Princesas desembarcó en las salas porteñas sin pena ni gloria. Injusto destino para este otro conmovedor trabajo de Fernando León de Aranoa (co-guionista y director de la muy recomendable Los lunes al sol) que ahora podemos ver en video o DVD.

Evidentemente a este cineasta madrileño le interesa mostrar el costado marginal, excluyente, perverso del Primer Mundo. De ahí que los protagonistas de su película anterior sean obreros desempleados y los (las) del título aquí comentado, mujeres prostitutas. De ahí que la problemática de la inmigración ilegal ocupe un lugar importante en ambos largometrajes.

Sin dudas, una de las mayores virtudes de Aranoa tiene que ver con su capacidad para evitar el morbo, el golpe bajo, la demagogia. En este caso, la sordidez asociada al oficio más viejo del mundo es sugerida; ni siquiera existe demasiado espacio para escenas sexuales.

Es que en Princesas la prostitución aparece en tanto contexto, y no en tanto fenómeno digno de espíritus voyeurs. Dicho de otro modo, así como la falta de trabajo reúne a Santa, José y Lino en Los lunes…, aquí el hecho de compartir una misma actividad acerca a la española Cayetana y a la dominicana Zulema.

La amistad de ambas jóvenes se convierte entonces en el marco de una ventana desde donde los espectadores nos asomamos a situaciones de explotación, de maltrato, de vulnerabilidad, de sufrimiento, de resignación. Así, el vínculo noble, solidario, afectuoso, hermanado que se establece entre las protagonistas contrasta con la indiferencia y la hostilidad de una sociedad pacata e hipócrita que las usa, las daña, las enferma, las destruye.

Además del guión sobrio, respetuoso, incluso piadoso de Aranoa, también cabe destacar las actuaciones de Candela Peña y Micaela Nevárez, y la banda sonora en parte compuesta por Manu Chao (vale la pena prestarle atención a la letra de las canciones «Cinco razones» y «Me llaman Caye»). 

En cambio, entre los aspectos cuestionables habrá que señalar, por un lado, ciertas deficiencias de audio (por momentos cuesta entender a los actores) y, por el otro, la existencia de algunos parlamentos a mi juicio un tanto edulcorados (pienso por ejemplo en algunas reflexiones de Cayetana).

De todos modos, al margen de estas observaciones, Princesas no deja de ser una propuesta sentida, comprometida, bien hecha, que mantiene su interés aún once meses después de su fallido estreno oficial.