El velo pintado

Anticipo*
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El velo pintadoPara disfrutar El velo pintado, es necesario cumplir con alguno(s) de los siguientes requisitos: conocer la obra de William Somerset Maugham, creer en el poder absoluto del amor, sentir debilidad por las historias ambientadas en tierras/tiempos lejanos, admirar el trabajo de Naomi Watts y/o Edward Norton. En caso contrario, los espectadores corren serios riesgos de concebir esta propuesta como un recorrido -probablemente insípido- por el remanido mundo del folletín más convencional.

Pertenecer a este grupo desafortunado de personas no debería interferir en la valoración de dos cuestiones fundamentales. La primera: la capacidad de auto-superación de John Curran, el mismo director que hace escasos años filmó la indigesta Adulterio. La segunda: la prolijidad técnica con la que esta adaptación cinematográfica fue elaborada.

Sin dudas, El velo pintado tiene muy poco que envidiarles a producciones similares como África mía o la más reciente Conociendo a Julia (también inspirada en un texto de Somerset Maugham). La recreación de época -en este caso los años veinte en las remotas China y Shangai- y la puesta en escena de un romanticismo a toda prueba confirman la pertenencia a un género.   

De hecho, cuestionar ciertas reglas de rigor, como el protagonismo otorgado a un amor capaz de vencer a la mismísima muerte, la reivindicación del espíritu positivista decimonónico o la visión edulcorada de una Inglaterra imperialista, equivaldría a cuestionar la aparición de zombies en una película de Romero.

Antes de cometer semejante error, quizás convenga detenerse en las interpretaciones de Watts y Norton, capaces de transmitir una química singular (en este punto debo admitir –una vez más– la indiferencia que suele provocarme el actor norteamericano, pero enseguida aclarar que en esta ocasión su Walter Fane me resultó enternecedor).

Es hora de confesarlo… No conozco la obra de Somerset Maugham; no creo en el poder absoluto del amor; no siento debilidad por las historias ambientadas en tierras/tiempos lejanos; no soy fan de Naomi, mucho menos de Edward.

Quizás por eso El velo pintado se me aparece como una buena película digna de su género. Nada menos; no mucho más. Típica limitación de una espectadora con perfil desatinado.

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*Actualización. Esta película se ha estrenado en Argentina hoy, jueves 4 de octubre de 2007, con el título de Al otro lado del mundo.