Agonía del género epistolar

Cartas en vias de extinciónA principios de esta semana, la prensa anunció que el próximo 3 de julio Christie’s subastará cartas y manuscritos redactados por Jorge Luis Borges, Federico García Lorca, Claude Monet, Henri Matisse, Paul Gauguin, entre otros escritores y pintores. Sin dudas, la noticia causa sensación por el impacto que supone la mercantilización de textos tan caros a nuestra cultura. Por otra parte, nos invita a reflexionar sobre el (¿triste?) destino del género epistolar.

En principio, el género epistolar parece condenado a desaparecer por partida doble. Primero, como registro de una época, eventualmente de vínculos sociales (¿recuerdan Les liaisons dangereuses o Las relaciones peligrosas de Choderlos de Laclos?). Segundo, como recurso narrativo a la hora de contar historias protagonizadas por personajes separados por algún tipo de distancia (imposible olvidar las Cartas de mamá, de Julio Cortázar).

Está claro que el intercambio entre Arthur Rimbaud y Paul Verlaine o las famosas misivas de Sigmund Freud mantendrán intacta su condición testimonial. Este pronóstico parte más bien del contexto actual, del paulatino reemplazo de las viejas epístolas por el apabullante correo electrónico.

Desde esta perspectiva, cuesta imaginar que los habitantes del sigo XXII o XXIII puedan conocer los usos y costumbres actuales a partir de las cartas que nunca escribimos, o de mails cada vez más escuetos y reciclables. ¿En el mejor de los casos, sabrán reconocer, analizar, explicar la omnipresencia del spam?

Por las mismas razones, resulta lógico que los futuros escritores dejen de recurrir al género epistolar para inventar encuentros, discusiones, confesiones. Quizás recreen mensajes vía MSN, Outlook o algún webmail, pero nada se compara con el suspenso asociado a la apertura de un sobre, a la fragancia del papel, al significado oculto de la caligrafía.

En menos de un mes, las cartas subastadas por Christie’s pasarán a integrar el patrimonio de algún coleccionista. Mientras tanto, algunos lectores creemos presenciar la disimulada agonía del tan preciado género epistolar.

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María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

9 thoughts on “Agonía del género epistolar

  1. Algunos ejemplos más de género epistolar: “Las penas del joven Werther” de Johann Wolfgang Goethe; “El diario de Ana Frank”, escrito por ella misma y “Drácula” de Bram Stoker.

  2. Sí, sin duda es una de las cosas que están muriendo con el avance de la tecnología digital. Me pregunto si, en un futuro, se venderán pequeñas memorias con el contenido del blog (o emails) de algún poeta o escritor famoso como hoy se venden las cartas de los que citás vos….
    Estamos asistiendo a un gran cambio en la humanidad. A mí me resulta excitante y escalofriante a partes iguales.
    Saludos.

  3. Es una pena. Sin menospreciar el valor particular del correo electrónico y las posibilidades de conexión simultánea en línea, nada se compara a la experiencia de planificar una carta o la emoción de recibirla, como tú bien dices, Spectatrice.

    Procuro acudir al correo postal al menos una vez al año, porque siento que es una manera cálida y tangible de demostrar afecto. Me gusta ir a la oficina postal a pegarle los timbres postales a los sobres y veo con un entusiasmo de colegiala como el/la funcionario(a) de turno llena el sobre de sellos. Adoro las palabras “expreso” y “certificado”.

    Tal vez este dulce apego sea una herencia de mi padre, quien era telegrafista. A pesar de la disminución de la popularidad de este medio, espero que nunca muera, pues nada -a mi juicio- puede reemplazarlo.

  4. ¿Agonía? Niña, el género epistolar lleva muerto por lo menos media década y quizás hasta más, así que yo creo que lo daría por enterrado. En mi casa lo único que recibimos por correo son cuentas, diarios y revistas. Sin embargo, a uno se le ocurren este tipo de reflexiones en ocasiones como la de esta subasta y le da cierta melancolía.

  5. Cartas, cartas, cartas… No me resigno a compararlas con rápidos mensajes modernos. Por supuesto, son útiles, como decís escuetos y reciclables. Aunque les falta la cuidadosa búsqueda de palabras, el perfume de la tinta fresca, la textura del papel.

    No me imagino la muerte de las cartas.Prefiero pensar que seguirán existiendo. Ocupando otro espacio, portando otro valor, acercando sentimientos.

    Un beso!

  6. No creo que haya muerto el género epistolar, Ana. Incluso podría ser posible que -dada la cantidad de personas que hay en el planeta actualmente- hoy se envíen casi tantas cartas como hace un siglo atrás.

    Para mí no ha muerto. Mientras exista la oficina postal a dos cuadras de mi casa y pueda hacer uso de ella, consideraré vivo este género.

  7. Si seguimos recibiendo facturas en el buzon de correo que tenemos cerca de la puerta de nuestra casa, es porque no está aprobado todavía que electronicamente pueda reemplazarse las mismas. Pero en mi caso, sé que vence el t.e. porque en mi homebanking me lo informan, no porque haya llegado un papel.
    La oficina del correo, si hacemos una encuesta de los 100 que encontramos en las colas diariamente, te dirian que muchos van a enviar notificaciones legales ( que solo se pueden hacer por ese medio: telegramas, cartas documentos), o a pagar sus cuentas ( Pago Facil en la Argentina)
    Escribirle al otro lo que uno siente, contarle un episodio o toda una vida.. hoy en dia se hace digital.
    Estos comentarios, posts y blogs donde nosotros nos contactamos, no podrian ser reemplazados por una “red de cartas”.. o si ?
    No hago defensa y no creo que nada deba reemplazar a otra cosa, persé.. somos nosotros los que cambiamos nuestras costumbres..

    Hoy se remató tambien un sable de NAPOLEON.. cuantos sables tenemos en casa ?

    Besos,

  8. No creo que muera, renace en internet, en los blogs, en todo correo electronico que enviamos, es verdad que se transforma, que muta, pero de todos depende que podamos siempre reivindicarlo y creo que este es un esfuerzo valido, habran muchos otros, se lo aseguro!

  9. Como se le habla al amor lejano de amor sino con una carta ?
    Yo aún escribo cartas (electrónicas )de amor y me las contestan

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