El laberinto del fauno

El laberinto del faunoCon El laberinto del fauno, el director y guionista Guillermo del Toro alimenta tres hipótesis nada desdeñables. La primera: el horror de la realidad siempre supera al de la ficción. La segunda: no obstante la constatación anterior, la imaginación posee una fuerza liberadora, incluso salvadora. La tercera: pocas historias resultan tan atrapantes como las que retoman viejos mitos y leyendas.

Efectivamente, esta coproducción mexicano-española-estadounidense explota los elementos de la literatura fantástica más tradicional para proponer una particular recreación de la instauración de la dictadura franquista. Que quede claro: los recursos narrativos de las fábulas antiguas no se circunscriben a la aventura paralela que protagoniza Ofelia en el mundo subterráneo; también se aplican a la experiencia vivida en un inhóspito asentamiento militar en la España de 1944. 

De hecho, en este recorte del mundo real disputado por falangistas y republicanos, el Capitán Vidal es más perverso que el peor de los faunos y Mercedes cumple la función protectora de cualquier hada madrina. Cada uno pertence a bandos antagónicos y, ambos se enfrentan en varias oportunidades hasta la instancia decisiva y final.

Tal como Alicia en el país de las maravillas, Ofelia transita dos realidades que para nosotros espectadores son dos ficciones. La niña se convierte entonces en el anclaje encargado de relacionar dos planos narrativos diferentes que en definitiva hablan de lo mismo (de la crueldad, del sacrificio, de la salvación, de las pruebas a las que nos somete el destino) pero de distinta manera (poética o brutal, según la ocasión).

El laberinto del fauno cautiva por partida doble. Por un lado, porque atrapa con el hechizo típico de los cuentos infantiles, con personajes inquietantes, a veces monstruosos, a veces encantadores. Por otro lado, porque propone un repaso histórico libre de acartonamientos y de solemnidad.   

Antes de terminar, cabe mencionar las cuatro joyitas de la película:
– La actuación de Sergi López como el temible/despreciable Capitán Vidal.
– La voz que Pablo Adán le presta al fauno.
– La composición de las manos-ojos del hombre pálido.
– La breve aparición de Federico Luppi como el rey del mundo subterráneo.