El síndrome Penélope

Penélope teje y desteje su esperaTejen y destejen; cosen y descosen; hacen y deshacen. Le buscan la punta al ovillo y cuando por fin creen encontrarla, la pierden otra vez.

La lana les dicta la condena. La lana que no se acaba.
La lana que se reproduce, se regenera, se renueva.
La lana que sustenta y alimenta el drama.

La lana y los recuerdos conforman la materia prima con la que trabajan quienes padecen el síndrome Penélope. Con sus agujas, los desafortunados tejen y destejen, cosen y descosen, hacen y deshacen la trama de una ausencia lacerante, de un pasado omnipresente, de una espera constante, interminable e infructuosa.

Mientras tanto, el tiempo, el amor, la vida les pasan, inadvertidos, por al lado.