Exterminio 2

Anticipo
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Exterminio 2Si aún a pesar de sus fallas Exterminio se destacó por original y osada, su secuela es todo lo contrario: una película «cómoda», perdonando la expresión. Dicho de otro modo, el largometraje coescrito y dirigido por el español Juan Carlos Fresnadillo subestima la intervención de un nuevo elemento narrativo (la aparición de un personaje en principio inmune a los efectos de la recordada rabia) y en cambio vuelve a apostar a las cacerías humanas furiosas, sanguinarias, espeluznantes.

Alguien podrá argumentar que debajo de esta crónica de terror se agitan subtextos interesantes, vinculados a cierta recuperación de la tragedia edípica, o quizás a la intención de ridiculizar la parafernalia militar norteamericana. Desde la misma perspectiva, ¿por qué no interpretar el final como una metáfora sobre la globalización, o la europeización en términos más acotados?

Puede ser… Después de todo el cine de terror suele generar un espacio donde el público hace catarsis respecto de fantasías y temores reprimidos. En este sentido, los espectadores franceses podrían considerar la imagen de un grupo de infectados llegando a la Tour Eiffel como una alusión a esos tantos «regalitos» que el mundo anglosajón le dejó al hexágono galo.

Sin embargo, da la sensación de que Exterminio 2 prefiere explotar la acción y nuestro morbo antes que su posible condición de fábula social. De ahí el protagonismo adjudicado a esos zombies convertidos en caníbales famélicos e insaciables. De ahí la seguidilla de primeros planos que los muestra vomitando sangre, escupiendo baba, arrancando ojos, cuellos, piernas, brazos de conciudadanos e incluso familiares. 

Fresnadillo abusa tanto de la edición vertiginosa y de los planos «sorpresa», que a partir de la segunda mitad la película pierde fuerza. Peor aún, uno tiene la sensación de que, como los militares implicados en la historia, el cineasta tampoco sabe muy bien qué hacer con los hermanitos Tammy y Andy (¿tal vez por eso recurrió al final abierto?).

Quizás lo mejor de esta propuesta sea la banda sonora (muy sugestiva) y la fotografía, sobre todo aquélla que recrea a una Londres devastada. Lo demás es difícilmente rescatable; ni siquiera la actuación del siempre convincente Robert Carlyle, aquí reducido a la mínima expresión de una bestia desatada.

Antes de terminar cabe señalar que Danny Boyle, director de la primera Exterminio, se desempeñó como productor de esta segunda parte. Una vez más, cuesta creer que el talentoso cineasta británico se involucre en proyectos que le impiden desplegar su cada vez más desaprovechado talento.

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PD. En Argentina, Exterminio 2 se estrenará el próximo 7 de junio.