Los Simpsons

Los SimpsonsBueno… Es hora de decirlo. Pero cómo hacerlo sin herir susceptibilidades. Cómo revelar una verdad oculta sin sentir que me expongo al desprecio inmediato, al insulto fácil, al qué dirán. Cómo sincerarme sin inmolarme… En fin. Lo escribo rápido para no extenderme más… ¡Aquí viene! Mmmm… No… Ejem… No me gustan… Ufff… Uno, dos, tres… No me gustan Los Simpsons.

Rectifico. No es que Los Simpsons no me gusten. Creo que se trata de algo peor. Me provocan indiferencia.

Y Dios sabe que intenté comprometerme con el apostolado. Empecé en 1992 cuando cursaba el CBC y me hice amiga de un fanático empedernido. De ésos que imitan la voz, la panza, las interjecciones de Homero. De ésos que relacionan cualquier suceso de la vida cotidiana con alguna anécdota protagonizada por el Sr. Burns o por algún otro personaje cuyo nombre no logro retener. De ésos que no se pierden ninguna repetición de la serie. De esos que hoy en día coleccionan los muñequitos del chocolate Jack.

Probé años más tarde, cuando tuve la oportunidad de vivir un tiempito en Canadá y en esas circunstancias vi capítulos nuevos-nuevos hablados en el idioma original. Por alguna razón inexplicable, hasta entonces había imaginado que la culpa de todo la tenía el doblaje al español «neutro».

Craso error. La creación de Matt Groening me resultó igualmente verborrágica, estridente, apabullante. Ni en inglés ni en castellano. Los chistes, gags o parodias rara vez me causan gracia. Ni siquiera los dibujos me parecen atractivos, o por lo menos simpáticos.
 
La primera versión de Los Simpsons. Captura de WikipediaReconozco la crítica al american way of life; valoro la repercusión de un programa que sigue cautivando a millones de televidentes, y que ahora busca trascender la pantalla chica para conquistar el cine. Pero no hay caso. El humor simsponiano no me mueve un solo pelo, y en ocasiones me exaspera (soy incapaz de ver dos episodios al hilo).

Bueno… Créase o no, me saqué un peso de encima. La verdad salió a la luz; ahora el mundo entero lo sabe. Los Simpsons no me gustan o -mejor dicho- me resbalan. Pregunta: ¿después de leer este post los seguidores de la serie evitarán herir mis propias susceptibilidades? 🙄