Madres

MadresLas Madres de Plaza de Mayo encarnan la memoria, la dignidad, el coraje de un país proclive al olvido, a la resignación, a la indiferencia, al miedo. Probablemente por eso el documental que reconstruye su historia como organización se proyecta en una sola sala de Buenos Aires, y la cantidad de público no supera la decena de espectadores por función. Al parecer, ante la posibilidad de analizar nuestro pasado y nuestra conciencia, los argentinos preferimos mirar para otro lado, en este caso otro cine.

Eduardo Félix Walger guionó, dirigió y editó las entrevistas realizadas a 17 madres de desaparecidos. Entre ellas, figuran las cuatro únicas sobrevivientes del grupo original que en 1977 se reunió por primera vez frente a la Casa Rosada para reclamar por el paradero de sus hijos chupados por la dictadura.

Las declaraciones aparecen combinadas de tal forma que el testimonio es uno solo, monolítico, inquebrantable, como si la evocación de cada madre constituyera las piezas de un gran rompecabezas. De ahí que el relato que comienza Nora Cortiñas, lo continúa Haydée García Buela y lo termina Taty Almeida. De ahí que, aunque entrevistadas por separado, todas coinciden en lagrimear y en sonreír ante recuerdos y reflexiones similares.

Como otros documentales, éste también inserta imágenes de archivo que hacen las veces de marco contextualizador. Así, mientras escuchamos a las madres contar sus anécdotas, asistimos a viejas marchas y nos topamos con los rostros de Videla, Massera, Astiz, Galtieri, Alfonsín. Por otra parte, nos asomamos a fotos y videos familiares que les devuelven corporeidad a las víctimas del terrorismo de Estado.  

Madres (éste es el título) cuenta además con una banda sonora acorde a los testimonios. La interpretación de la canción La memoria* de León Gieco en la iglesia de la Santa Cruz resulta especialmente conmovedora.

Hoy las Madres de Plaza de Mayo oscilan entre los setenta y ochenta años. Sus rostros, sus miradas, sus cuerpos, sus voces llevan las marcas de la incertidumbre, la angustia y el dolor padecidos. Sin embargo, su presencia también irradia fortaleza, lucidez, orgullo, coherencia, y una belleza singular.

La belleza de las madres luchadoras, aguerridas, implacables. La belleza de quienes encarnan la memoria, la dignidad y el coraje de una nación. 


* La memoria
de León Gieco

Los viejos amores que no están,
la ilusión de los que perdieron,
todas las promesas que se van,
y los que en cualquier guerra se cayeron.

Todo está guardado en la memoria,
sueño de la vida y de la historia.

El engaño y la complicidad
de los genocidas que están sueltos,
el indulto y el punto final
a las bestias de aquel infierno.

Todo está guardado en la memoria,
sueño de la vida y de la historia.

La memoria despierta para herir
a los pueblos dormidos
que no la dejan vivir
libre como el viento.

Los desaparecidos que se buscan
con el color de sus nacimientos,
el hambre y la abundancia que se juntan,
el mal trato con su mal recuerdo.

Todo está clavado en la memoria,
espina de la vida y de la historia.

Dos mil comerían por un año
con lo que cuesta un minuto militar.
Cuántos dejarían de ser esclavos
por el precio de una bomba al mar.

Todo está clavado en la memoria,
espina de la vida y de la historia.

La memoria pincha hasta sangrar,
a los pueblos que la amarran
y no la dejan andar
libre como el viento.

Todos los muertos de la AMIA
y los de la Embajada de Israel,
el poder secreto de las armas,
la justicia que mira y no ve.

Todo está escondido en la memoria,
refugio de la vida y de la historia.

Fue cuando se callaron las iglesias,
fue cuando el fútbol se lo comió todo,
que los padres palotinos y Angelelli
dejaron su sangre en el lodo.

Todo está escondido en la memoria,
refugio de la vida y de la historia.

La memoria estalla hasta vencer
a los pueblos que la aplastan
y que no la dejan ser
libre como el viento.

La bala a Chico Méndez en Brasil,
150.000 guatemaltecos,
los mineros que enfrentan al fusil,
represión estudiantil en México.

Todo está cargado en la memoria,
arma de la vida y de la historia.

América con almas destruidas,
los chicos que mata el escuadrón,
suplicio de Mugica por las villas,
dignidad de Rodolfo Walsh.

Todo está cargado en la memoria,
arma de la vida y de la historia.

La memoria apunta hasta matar
a los pueblos que la callan
y no la dejan volar
libre como el viento.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

5 respuestas a “Madres

  1. “Hoy las Madres de Plaza de Mayo oscilan entre los setenta y ochenta años. Sus rostros, sus miradas, sus cuerpos, sus voces llevan las marcas de la incertidumbre, la angustia y el dolor padecidos. Sin embargo, su presencia también irradia fortaleza, lucidez, orgullo, coherencia, y una belleza singular.”

    Qué belleza esta entrada, mi querida amiga, dicen mucho de ti estas reflexiones que en ocasiones juego a tomar como mías… aunque sea un poco.

    Un gran beso :-*

  2. Me has matado con esta reseña!

    Ahora leyendo Espectadores vengo a caer que tu propia tía sufrio los embates de la dictadura militar. Seguiré leyendo…

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