Mon ange

Mon ange, o Mi ángelDeliciosa. Creo que este adjetivo es el que mejor le cabe a Mon ange o Mi ángel, película escrita y dirigida por Serge Frydman (algunos lo recordarán como el guionista de Ruby y Quentin) sobre la particular travesía emprendida por una joven prostituta y un huérfano adolescente. A la vez cruda y poética, esta road movie conmueve desde todo punto de vista: parlamentos, fotografía, interpretaciones. 

Sin dudas, las actuaciones ocupan un primer plano, en un sentido literal y metafórico. Por un lado, Vanessa Paradis y Vincent Rottiers soportan unos close-up que en personas sin talento resultarían contraproducentes. Por el otro, todo el peso de la historia cae sobre esta dupla responsable de encarnar a una pareja de parias con el corazón en la mano y los sentimientos a flor de piel.

La capacidad expresiva de ambos actores pone la piel de gallina. Los gestos y miradas resultan tan elocuentes como el compromiso con el que pronuncian sus parlamentos. La química generada es extraordinaria.

Mon ange también se destaca porque cuenta una historia original, libre de lugares comunes, y sin embargo de alcance universal. En definitiva el largometraje aborda cuestiones tan caras a todo ser humano como la necesidad de amor, el miedo a la soledad, el reconocimiento de la muerte.

La fotografía es otro elemento a tener en cuenta, especialmente cuando Frydman la emplea para ilustrar las ilusiones de los personajes. A modo de ejemplo vale citar el tramo final de la película, momento en que Billy comparte su sueño con Colette.

Quienes no encuentren a Mon ange en su videoclub amigo y tengan la suerte de contar con algún servicio de TV premium, deberán estar atento a la programación de Cinemax y sintonizar el canal en el horario apropiado. La experiencia -les aseguro- les parecerá deliciosamente angelical.