Cambio de dirección

Cambio de direcciónQuienes no encuentren ninguna propuesta interesante en el circuito de cine comercial pueden darse una vuelta por el cine Cosmos (al final no lo cerraron) y pasar un rato agradable con Cambio de dirección, comedia francesa escrita, dirigida y protagonizada por el desconocido Emmanuel Mouret. Aunque un tanto predecible, la película entretiene gracias a un guión ameno, a buenas actuaciones y a la intención -siempre bienvenida- de mostrar el misterioso e intrincado accionar de Cupido.

Quizás dar con el verdadero amor sea como dar con el departamento ideal, aquél que nos invita a instalarnos sin pensarlo, con la ansiedad propia de todo proyecto que significa empezar una vida nueva. Ninguna de las dos cosas es fácil; tal vez por eso la gente se muda y se separa con frecuencia.

A grandes rasgos éste es el argumento principal de un film poco pretensioso, que se conforma con relatar las desventuras románticas de David y Anne, dos «roomates» -como dirían los yankees- en principio indiferentes a la afinidad doméstica que los une, y en cambio empecinados en formar pareja con los respectivos e inalcanzables Julia y Gabriel.

Por suerte los espectadores sabemos bien que, aunque a veces caprichoso, Cupido siempre cumple con su trabajo, y que la pareja protagónica terminará junta como debe ser. Mientras llega el esperado encuentro, será cuestión de divertirse con situaciones absurdas, embarazosas, desconcertantes, antesala de un final feliz previsible pero igualmente reconfortante.

Desde ya, cabe destacar el trabajo de Mouret, capaz de llevar adelante su proyecto desde el guión y la dirección, y desde una actuación bien lograda. Pero quien a todas luces se destaca, es Frédérique Bel responsable de encarnar a una Anne espontánea, verborrágica, alocada, solidaria, contenedora, absolutamente querible.

No es una joya cinematográfica. No es un film revelador. No importa. Cambio de dirección tiene mérito propio: saber entretenernos a partir de personajes y situaciones cotidianas, con el único fin de hablarnos de amor. Enhorabuena.