Música para los jóvenes de ayer

Reseña redactada por Ariel. Corresponde al recital acústico realizado por Pedro Aznar y David Lebón en el espacio cultural ND Ateneo, con nuevas funciones programadas para los próximos 14 y 15 de abril.
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Recital acústico de Lebón y AznarAntes que nada, tengo que aclarar que conozco poco y nada de la obra de David Lebón como solista; no ocurre lo mismo con la de Pedro Aznar. En realidad, el atractivo principal era ver en escena a dos grandes músicos y ex miembros de una de las mejores bandas de rock que dio la escena local; no por nada los llegaron a llamar los “Beatles criollos”. Por si hay algún caído del catre, estoy hablando de Serú Girán.

Me llamó la atención que la dupla haya decidido abrir el repertorio “serugiranesco” con temas que la banda editó allá por 1992, con motivo del reencuentro, luego de haberse separado una década atrás: “Si me das tu amor” y “Mundo agradable”.

Si bien Serú ‘92 (tal el nombre del disco) no es un mal disco, carece del espíritu grupal que sí tenían los trabajos anteriores. Quiero decir, tanto Bicicleta (con su inolvidable “Canción de Alicia en el país”) o La grasa de las Capitales (disco que contiene “Viernes 3 AM”) fueron editados en tiempos de la dictadura. Charly García y compañía se las ingeniaban para decir lo que decían, y no les pudo salir de mejor forma; dando por descontado que la banda funcionaba como tal.

En la placa de 1992, esos tiempos ya no corrían (por suerte) ni tampoco estaba la necesidad de decir cosas con gran contenido. Por otra parte, se nota que las canciones eran producto de talentos individuales ya consolidados y no de una solidez grupal, más allá de la autoría compartida de algunos temas.

Cerrado este largo paréntesis, continúo diciendo que mis ganas se vieron satisfechas, en parte, cuando oí aquella introducción en bajo de “Noche de perros” y más tarde, al final, la fija de “Seminare”, con coros de la platea incluídos. Pero antes del final sonaron temas de la cosecha de los dos músicos, quienes tuvieron sus tres temas en solitario, aunque Aznar estuvo acompañado al piano por Andrés Beeuwsaert, actual miembro del trío que el bajista forma, también, con Facundo Guevara en percusión.

En resumen, un concierto de tono intimista, que de a ratos me sacaba algún que otro bostezo y que me dejó con las ganas de ver sentado al piano, aunque sea un ratito, a Charly García. Ante la falta irremediable de Oscar Moro, eso hubiera sido lo más cercano a una noche (casi) perfecta.