Kinamand

Kinamand o ChinamanA KinamandChinaman en inglés- la titularon Matrimonio por convivencia, igual que a Green card, película que Gérard Depardieu y Andie MacDowell protagonizaron en 1990. Es cierto, la traducción revela el tema central de ambos films. Pero atención: probablemente éste sea el único punto en común entre la desconocida propuesta del danés Henrik Ruben Genz y el recordado éxito del australiano Peter Weir.

En principio Kinamand también es una comedia sobre un casamiento arreglado que termina convirtiéndose en amor verdadero. Aquí Keld accede a dar el «sí» para que Ling pueda residir legalmente en Dinamarca y permanecer cerca de su familia china ya radicada en Copenhague.  

En este sentido, el guión de Kim Fupz Aakeson explota los contrastes culturales que separan/acercan a la pareja protagónica, y juega con el destino de dos personajes ubicados en las antípodas pero igualmente enternecedores y queribles. Así, esta historia confirma lo expuesto por tantas otras obras: la supremacía de Cupido ante cualquier tipo de barrera, ya sea histórica, lingüística, gastronómica.

Sin embargo, a este largometraje le falta el happy end de su «homólogo», o de cualquier comedia convencional. De hecho, al cuento de hadas le gana la realidad brutal.

Sin dudas, Kinamand cautiva por su delicadeza narrativa, por la sutileza con la que Genz muestra el paulatino enamoramiento de Keld y Ling, por la importancia otorgada a las miradas, a los roces, al intercambio de vocablos en uno y otro idioma. Por otra parte, cabe destacar la entrega de Bjarne Henriksen y Vivian Wu, capaces de transmitir la química entre sus personajes.

Definitivamente éste es un matrimonio por conveniencia que vale la pena descubrir. Aún cuando el desenlace entristezca. Aún cuando Cupido resulte menos poderoso de lo que quisiéramos.