Misión Presidente

Mission Président: Geopolitical SimulatorGracias a AgoraVox (cómo me gusta ese blog comunitario), me entero de la existencia de Mission Président, simulador lanzado hace escasas semanas por la compañía francesa Eversim. Básicamente, la propuesta consiste en encarnar a un jefe de Estado y en asumir el poder conferido por los ciudadanos de alguna de las 150 naciones involucradas. El jugador debe entonces ejercer su mandato con la mayor eficiencia posible, lo cual implica resolver crisis de todo tipo, enfrentar la presión de lobbies y satisfacer las expectativas de un electorado volátil.

Según leo en algunos foros, incluso en el mismo blog del producto, Mission Président: Geopolitical Simulator (así es el nombre completo) presenta unas cuantas fallas técnicas y algunos deslices conceptuales por lo menos discutibles, por ejemplo, hacer de la privatización una herramienta segura para recuperar el equilibrio económico de un país en riesgo de quiebra.

Según explican sus responsables, el juego permite encargar magnicidios, asaltar la sede central de algún partido e incluso aplicar medidas totalitarias (claro que en ese caso el jugador puede perder su popularidad). En cambio, bajo ninguna circunstancia se admite la construcción de campos de concentración, la tortura u otros crímenes de lesa humanidad.

Una muestra del simulador presidencial

Mientras redacto este post, trato de imaginar una versión argentina o latinoamericana de Mission Président. Para empezar, me pregunto si en países donde la política importa poco y nada un simulador de estas características tendría éxito entre los consumidores de videojuegos. Por lo pronto sospecho que la ausencia de funciones «dictatoriales» desencantaría a aquellos representantes de nuestra idiosincrasia caudillista y fascistoide.

Supongo también que el programa debería contar con alguna herramienta destinada a la malversación de fondos y al pago de coimas a jueces, legisladores, empresarios, periodistas, sindicalistas. Ni hablar de los recursos invertidos en una policía y en un ejército siempre listos para reprimir.

Aunque pensándolo mejor ¿por qué tomarse el trabajo de diseñar un Misión Presidente autóctono, cuando nuestra cotidianeidad política es tan o más virtual y desafiante que la realidad recreada por un simple simulador?