La vigencia de una carta

Carta abierta a la JuntaLa censura de prensa, la persecución a intelectuales, el allanamiento de mi casa en el Tigre, el asesinato de amigos queridos y la pérdida de una hija que murió combatiéndolos, son algunos de los hechos que me obligan a esta forma de expresión clandestina después de haber opinado libremente como escritor y periodista durante casi treinta años.

El primer aniversario de esta Junta Militar ha motivado un balance de la acción de gobierno en documentos y discursos oficiales, donde lo que ustedes llaman aciertos son errores, lo que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades

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Así empieza la carta abierta que Rodolfo Walsh escribió el 24 de marzo de 1977 para denunciar las iniquidades cometidas por la dictadura militar instaurada un año antes. Hoy algunos argentinos recordamos este documento con una doble intención: por un lado, rendirle homenaje a un periodista comprometido con su profesión y con su país; por el otro, repudiar no sólo aquel golpe de Estado de 1976 sino cualquier resabio de totalitarismo.

A Walsh lo interceptó un grupo comando en la calle, en pleno barrio porteño de San Cristóbal. Lo balearon antes de subirlo a un auto y llevarlo al centro clandestino de detención que funcionaba en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). Habían pasado escasas 24 horas después de aquel solitario, temerario y último ejercicio de denuncia periodística.

Hoy él no está; la dictadura militar tampoco. Sin embargo, la carta mantiene su coraje, su fuerza, incluso su vigencia. Por eso los invito a leerla. No sólo el principio aquí transcripto, sino la versión completa. Aún treinta años después, este (necesario) repaso sigue valiendo la pena.