Macarras New Flamenco

El cantante Pablo Agrech entre las bailaoras Mónica Luque y Laura RamosEl viernes pasado, el grupo Macarras New Flamenco presentó su nuevo show en el teatro Molière. Integrada por siete músicos y dos bailaoras, la banda ofreció un repertorio variado que incluyó tangos, boleros, guajiras y hasta una canción de Alejandro Sanz. Tanta heterogeneidad permitió combinar la tradición del cantejondo con arreglos propios del jazz, el funk, e incluso el ritmo afro. Sin dudas, una propuesta con enérgica musicalidad.

Sin embargo, me permito una observación ante este espectáculo de autodenominada “pasión transgresora”. A veces da la sensación de que la renovación o modernización de géneros últimamente se circunscribe a cierto trabajo de reinterpretación. Probablemente una de las primeras innovadoras en este sentido haya sido la brasileña Rita Lee, responsable de haber lanzado su Bossa N’ Beatles, exitosa versión carioca de algunas canciones compuestas por los cuatro muchachos de Liverpool

A esta altura, uno se pregunta si la ocurrencia no está un poco agotada. De hecho ya contábamos con adaptaciones sinfónicas, jazzísticas, meramente instrumentales, para bebés. Ahora, al parecer, es el turno del flamenco.

Los Macarras en todo su esplendor. Fotos gentileza Walter Duche y Alejandro Zárate

Estos aires renovados tienen poco que ver con otro tipo de aggiornamiento, más original y profundo, elaborado por gente como Tomatito, Diego el Cigala o el mismísimo Paco de Lucía. De hecho, la pretendida transgresión de los Macarras consiste en incorporarles el fraseo, la gestualidad, los pasos típicamente andaluces a canciones ajenas a la cultura flamenca. Retomando la observación inicial, se trata de un esfuerzo recreativo antes que creativo.

Así, el recital del viernes contó con el espíritu del cantejondo, pero también explotó gestos y movimientos de alguien como Luis Miguel (me refiero en concreto a la coreografía escénica del cantante Pablo Agrech mientras interpretó Bésame mucho). Dadas estas circunstancias, el show corre el riesgo de desencantar a quienes buscan una vuelta de tuerca verdaderamente osada.

Al margen de esta aclaración, debe decirse que la banda exuda garra y entusiasmo. Imposible no disfrutar de las versiones de Milonga sentimental y de No estamos locos. Imposible no admirar la presencia de las bailarinas Mónica Luque y Laura Ramos (dicho sea de paso, una de ellas se parece notablemente a la célebre Cristina Hoyos). Imposible no dejarse llevar por la destreza de Adrián Vázquez en guitarra y de Matías Ramos en bajo.

Siempre es un gusto acompañar a músicos con tanta entrega y disciplina; de ahí el placer de haber descubierto al grupo Macarras New Flamenco. Será cuestión de ver cómo sigue su incipiente trayectoria. Quizás con el tiempo la pasión transgresora los lleve más allá del arte de la reinterpretación.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

One response to “Macarras New Flamenco

  1. El espectáculo es BUENISIMO, LA VERDAD ES QUE LO RECOMIENDO. Yo soy española y me sorprendí mucho al enterarme que tanto los músicos como las bailaoras son argentinas, pensé que eran de mi tierra. Magnífico sonido y mejor puesta en escena.

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