Te quiero, por eso te odio

Te quiero, por eso te odioEl jueves pasado, Día de la Mujer, el Centro Cultural Tadrón reestrenó Te quiero, por eso te odio, obra recomendable para quienes quieran celebrar la condición femenina aún después de vencida la fecha de conmemoración. Presentado por hombres, el espectáculo aborda con humor las diferencias entre ambos sexos y ofrece un simpático reconocimiento a madres, esposas y amantes. Sin dudas, una alternativa a tono con la esencia del 8 de marzo.

Además de haberla escrito, Jorge Ducca dirige y protagoniza esta propuesta con fuerte impronta cinematográfica. Por un lado, la idea del travestismo «por necesidad» -en este caso como práctica terapéutica- parece inspirada en la recordada Tootsie, pieza teatral de Larry Gelbart que Sydney Pollack llevó a la pantalla grande en 1982. Por el otro, existen pasajes parecidos a los de Cuando Harry conoció a Sally, por ejemplo, la escena del diálogo cruzado entre dos parejas de amigos que comentan una ruptura sentimental.

Te quiero… se compone de varios sketches cuya continuidad se enmarca en el encuentro de cuatro amigos decididos a enfrentar culpas y taras originadas en su relación con las mujeres. Articulados de manera fluida, los distintos bloques describen diversos aspectos de la problemática femenina, entre ellos el celibato, el embarazo, la menopausia, el vínculo con los hombres.  

De izq. a derecha: Di Salvia, Rojas, Ducca y Sued. Foto gentileza Silvina Pizarro

En este punto cabe aclarar que Ducca no está solo en escena. Lo acompañan Claudio Rojas, Enrique Sued y Pedro Di Salvia como integrantes de un elenco homogéneo, estable, aceitado, cuya química rinde sus jugosos frutos.

De ahí que los espectadores podamos disfrutar de la obra en su totalidad, y por partes. A título personal, confieso mi predilección por el monólogo de la parturienta, verborrágico parlamento que Rojas bien sabe aprovechar.

El jueves pasado, las localidades del Tadrón se agotaron en cuestión de minutos. Será por el siempre vigente poder de convocatoria del amor-odio. Será por el interés de una propuesta cuyo juego de roles vale la pena presenciar… y eventualmente celebrar.