El Yéneral González

¿Videla? ¡No! ¡El Yéneral González!Parece mentira. Ayer se cumplieron ¡19! años de la muerte del Negro Olmedo. Maestro de la improvisación humorístico-televisiva (si lo sabrá Guillermo Francella). Referente de la picarezca criolla contemporánea. Otro capo cómico de la Nación, con perdón (o no) de Tato.

Los medios le dedicaron un tibio recordatorio. Cumplieron con la evocación de rigor: Rosario, el Capitán Piluso, la dupla con Porcel, Rucucu, el Manosanta… Espectadores, por su parte, prefiere reivindicar al personaje menos recordado, y sin embargo el más ocurrente, osado y representativo de nuestro temible ser nacional.

Va entonces este homenaje al Yéneral González, personaje paródico que pintaba a nuestros militares en todo su esplendor. Corrupto, improvisado, arbitrario, cobarde, demagógico, mujeriego, jugador, el general tenía todos los vicios habidos y por haber. No hacía más que planificar estrategias anti-comunistas y mandar a reprimir supuestos complots internos que pretendían jaquear su Presidencia… de facto.

Con demasiado anclaje en nuestra triste realidad, esta creación verde oliva duró poco en la pantalla local. Bigotudos y medalludos como él, los verdaderos jefes del Ejército Argentino aplicaron la más férrea de las censuras, y en poco tiempo impusieron algo más que restricciones mediáticas y televisivas.

Sin embargo, el Yéneral González perdura en la memoria de quienes soportamos prohibiciones y sobrevivimos a dictaduras. Todo el mérito es de Olmedo, cuya muerte -por lo visto- hemos dejado de llorar.