Mi súper ex novia

Mi súper ex noviaAunque lejos de ser un peliculón, Mi súper ex novia presenta dos grandes puntos a favor. Por un lado, parte de una idea original: una doble parodia que les toma el pelo a los superhéroes y a aquellos delirios persecutorios masculinos plasmados en la escalofriante Atracción fatal. Por el otro, cuenta con la presencia de Uma Thurman, siempre convincente haga lo que haga, llámese acción, suspenso, ciencia ficción, comedia romántica o drama. Nobleza obliga, la propuesta de Ivan Reitman también tiene sus momentos flojos, pero nada que no se pueda tolerar.

De hecho, pocas cosas verdaderamente indigestas como Superman regresa, aquel homenaje fallido cuya solemnidad nos empujó al borde de la desilusión total. Aquí, en cambio, el tributo viene por el lado del humor, y quizás esa procedencia lo haga más ameno e incluso más simpático.

Lo cierto es que G-Girl/Jenny Johnson no sólo comparte algunos poderes de Kal-El/Clark Kent, sino también los de las mujeres biónica y maravilla. Claro que a la capacidad para escuchar cualquier tipo de sonido y para girar como un torbellino, hay que sumarle una neurosis galopante, al borde del brote psicótico. Es ahí cuando aparece en escena la segunda parodia o, dicho de otro modo, el alter ego de la temible Alex Forrest.

¿Qué sería del contraste entre los roles de heroína y de loca desquiciada sin la maniobrabilidad de Uma? Probablemente un simple choque de arquetipos, o una interpretación apenas disociada. Por suerte, la blonda longilínea sabe cubrir los baches de un guión que, aunque bien intencionado, por momentos se abandona al gag fácil, burdo, y por lo tanto previsible.

En cambio, su co-estrella Luke Wilson se convierte en presa fácil del estereotipo. A lo mejor si Rainn Wilson hubiera ocupado su lugar en vez de interpretar un papel secundario, el resultado habría sido diferente.

Especulaciones al margen, lo cierto es que Mi súper ex novia dista mucho de ser una propuesta memorable, digna de una fervorosa recomendación. Pero, también es cierto, a nadie le consta que Reitman haya pretendido filmar algo para la posteridad. En ese caso, ¿por qué no relajarnos e intentar disfrutar de una comedia a largo plazo olvidable pero moderadamente entretenida?