¿Separadas al nacer?

Hace días, después de ver La ciencia de los sueños, caí en la cuenta de que siempre las confundo. No es para menos: Charlotte Gainsbourg y Romane Bohringer tienen bastante en común, además de ciertos rasgos físicos.

Para empezar, ambas son contemporáneas (se llevan apenas dos años de diferencia) y, aunque nacieron en países distintos, comparten sangre francesa. Por otra parte, las dos empezaron a actuar desde muy jovencitas y supieron forjarse una carrera propia, al margen del renombre de sus padres (una es hija de los famosísimos Serge Gainsbourg y Jane Birkin; y la otra, del menos recordado pero igualmente talentoso Richard Bohringer).

Gainsgourg y Bohringer, casi gemelas

Con el tiempo, Charlotte y Romane se convirtieron en excelentes actrices, comprometidas con su profesión, sin la más mínima intención de incorporar el vedettismo de muchas colegas. A la primera, posiblemente la hayan visto en 21 gramos y en Jane Eyre. A la segunda, en La camarera del Titanic.

Qué cosa, siempre creí reconocer a una misma mujer en estas tres películas, y probablemente en alguna(s) más. Aún ahora, cuando miro sus fotos, me cuesta distinguirlas. Como si ciertas coincidencias anatómicas y curriculares bastaran para imaginar que en realidad se trata de dos hermanas separadas al nacer.