El cine por asalto

El cine por asaltoMe cuesta admitirlo porque admiro a José Pablo Feinmann. Lo cierto es que su más reciente libro, El cine por asalto, me desencantó terriblemente. ¿Los motivos? Tres: 1) cierta sensación de improvisación, como si la sola recopilación de artículos periodísticos hubiera sido garantía de un buen trabajo editorial; 2) la autorreferencia permanente, síntoma de un egocentrismo bastante recurrente en la intelligenzia argentina; 3) la existencia de párrafos (a veces pasajes enteros) muy bien logrados, que demuestran la irregularidad de una propuesta interesante pero desaprovechada.      

Las primeras páginas lo dejan muy claro. Feinmann vio muchas películas; escribió sobre actores, directores, títulos; incluso elaboró varios guiones, algunos plasmados en la pantalla grande. Su mirada no es entonces una más entre tantas, sino una mirada experimentada, estimulada, reconocida.

Desde este punto de vista, el aporte resulta enriquecedor, sobre todo porque se anima a mostrar al Séptimo Arte desde una combinación de perspectivas poco usual: histórica, sociológica, incluso filosófica. También resulta ameno porque, además de la intención analítica, existe un notable vínculo idílico, sentimental, pasional, amoroso.

Es más. Por momentos se da tal simbiosis entre el autor y su objeto de estudio que el texto parece poseer una entraña fílmica. Me refiero a las descripciones de escenas que recrean de manera increíble el espíritu de una función.    

El problema es que, al menos en este caso, el conocimiento y la pasión no bastan. De hecho, Feinmann suele perderse en su afán por probar cuánto sabe no sólo sobre la industria del celuloide, sino también sobre materialismo dialéctico, sobre comunismo y capitalismo, sobre stalinismo y macartismo, sobre Hegel, Marx, Engels, Freud, Nietzsche, Foucault entre otros.

Así, por ejemplo, nos topamos con un capítulo que promete tratar la trayectoria cinematográfica del diablo, pero que termina convirtiéndose en una gran exposición teológica (dicho sea de paso, ¡¿cómo es posible que el Louis Cyphre de Robert De Niro en Corazón satánico no haya sido mencionado?!).

Alguien podrá objetar que este libro reúne notas publicadas oportunamente por el diario Página/12 y que, cuando fueron concebidas, muchas de ellas recurrieron al cine como excusa o puntapié inicial para debatir sobre algún acontecimiento de interés periodístico. Pues bien, ¡justamente ahí radica el origen de todos los males!

A lo mejor don José Pablo debería haber pulido, eventualmente reescrito sus textos pensando en una verdadera reedición de sus reflexiones, impresiones y recuerdos. Quizás así El cine por asalto sería algo más que un simple compendio. Quizás así nadie se habría convertido en víctima del desencanto.