La ciencia de los sueños

La science des rêves. Así se titula la película que Michel Gondry filmó en 2006. Todavía no se conoce su fecha de estreno en Buenos Aires; sin embargo Espectadores publica la siguiente reseña a modo de anticipo tentativo.
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La ciencia de los sueños¿Cómo superar -o al menos igualar- el talento demostrado en ocasiones anteriores? ¿Cómo desentenderse de la tiranía del éxito, y apostar a un nuevo proyecto sin temer la posibildad de fracaso?.. La ciencia de los sueños dispara éstos y otros interrogantes porque la comparación con Eterno resplandor de una mente sin recuerdos resulta inevitable y, al menos en mi caso, contraproducente. Aunque notable por su originalidad, a la nueva película de Michel Gondry le faltan la rigurosidad y la cohesión de su inolvidable antecesora. Probablemente ésta sea la fuente de todos sus males.  

Éste es un film esencialmente onírico, No sólo porque trata sobre los sueños, sino porque emula su sintaxis. Así, estamos ante un relato por momentos lineal, por momentos desdoblado, la mayoría de las veces incongruente.

El problema es que la incongruencia excede la actividad REM e irrumpe en plena vigilia. La interferencia es tal que cuesta discernir entre dormires y despertares, entre delirio y grandeza. De ahí que la historia protagonizada por Charlotte Gainsbourg y Gael García Bernal presente altibajos.

Entre los aciertos, se destaca la capacidad del guionista/director para recrear las impresiones, las sensaciones y la intrincada lógica oníricas. De hecho, cualquier espectador atormentado sabrá reconocer la ambigüedad, la angustia, la sudoración típicas de las pesadillas. Quizás también valore el comienzo del largometraje, cuando el protagonista explica los condimentos que lleva un sueño, como si se tratara de una receta de cocina. 

También cabe mencionar el uso de ciertas técnicas de animación que permiten darle vida y magia a un mundo paralelo. De esta manera, Gondry recurre a una estética surrealista para conformar su escenografía onírica.

Entre los desaciertos, sobresale un guión ocurrente pero a la larga anquilosado, que limita el arte interpretativo de Gael (especialmente) y de Charlotte (en menor medida). Por momentos parece que los actores se pierden en la abusiva y confusa combinación de sueño/vigilia.   

En el mejor de los casos, La ciencia… es recomendable para un público selecto, principalmente compuesto por seguidores de Gondry y/o fanáticos del misterio onírico. El resto corre serios riesgos de desilusionarse, incluso de aburrirse o, peor aún, de añorar aquel insuperable y eterno resplandor de una mente sin recuerdos.

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Actualización del 09/06
En Argentina esta película se estrenó el pasado jueves 7 de junio con el título de Soñando despierto.