Río místico

Rio misticoSi los astros me concedieran la suerte de entrevistar a Clint Eastwood, me detendría especialmente en el final de Río místico. Con todo respeto, lo consultaría sobre esos últimos 10 o 15 minutos del film que exceden el verdadero desenlace de la historia, y que a mi entender resultan absolutamente innecesarios e incluso contraproducentes.

De tener esa oportunidad, aprovecharía para transmitirle mis reparos respecto de los policiales donde el asesino termina siendo el mayordomo, o cualquier otro personaje secundario con una participación mínima en el relato. “Reglas básicas del género”, me contestaría tal vez, y en ese caso me permitiría preguntarle porqué eligió filmar la novela de Dennis Lehane habiendo tantos thrillers innovadores dando vueltas por ahí.

Para evitar resquemores, también reivindicaría el manejo del suspenso, y destacaría la presencia de personajes tan ricos en secretos, contradicciones, miedos y (oscuras) convicciones. Por otra parte, querría hablar del retrato subyacente de la sociedad norteamericana: ¿responde a una intención deliberada o a cierto “azar” cinematográfico?

¿Y si entrevisto a Sean?… Es que Penn realmente se luce en la piel de Jimmy Markum. Para muestra de su talento, basta ver la desgarradora escena en el parque de la ciudad, apenas se entera del crimen ocurrido.

El resto del elenco lo acompaña un paso atrás. De hecho, si bien resultan convincentes, Tim Robbins, Kevin Bacon, Marcia Gay Harden y Laura Linney caen por momentos en el estereotipo y en cierto estancamiento.

De todos modos, al margen de esta crítica más o menos solapada, Río místico bien vale una recomendación. Al fin y al cabo, el sello Eastwood se mantiene a salvo, y quizás con suerte la sola mención de la película haga realidad el sueño de la entrevista propia.