Extras

ExtrasDespués de The office, el nombre Ricky Gervais se convirtió en garantía de entretenimiento televisivo de calidad. Al menos si nos guiamos por la exitosa serie ambientada en una pequeña oficina, tenemos todo el derecho de esperar una nueva propuesta basada en un guión inteligente, original y en buenas actuaciones. Pues bien, televidentes exigentes, sus expectativas serán ampliamente colmadas con Extras.

La idea es redondita-redondita: contar las desventuras de dos actores (el propio Gervais y Ashley Jensen) cuya condición de «relleno escenográfico» aparece como impedimento -al menos por ahora- para saltar a la fama. En contraste con la estrella de turno (Samuel L. Jackson o Patrick Stewart, por ejemplo), estos marginales del star system son convenientemente usados/ignorados/maltratados y nunca debidamente considerados.

De alguna manera, Andy y Ashley son nuestros anfitriones -tal vez nuestros representantes- en el mundo del cine comercial. A través de su mirada a veces cándida, a veces escéptica, asistimos a la tiranía de los productores, al vedettismo de las estrellas, al arribismo de los segundones.

Sin dudas, esta sitcom con acento british nos permite ingresar a un poco glamoroso behind the scene y conocer la precariedad de los decorados, los prejuicios de los protagonistas, los sueños y frustraciones de los aspirantes. Todo esto, tamizado por el inconfundible sentido del humor de Gervais y de Stephen Merchant, también co-guionista de The office.

Es una pena que Extras sólo pueda verse por HBO. A esta altura, Ricky tiene la suficiente cantidad de seguidores como para que sus creaciones trasciendan la frontera de la pantalla premium y convenzan a toda la teleaudiencia de que otra TV -una mucho mejor a la que estamos acostumbrados- es posible.