Cortázar en árabe

Imaginen la portada en árabe…Trabajo fascinante, el del traductor literario. De hecho, esta profesión requiere -además de poseer un dominio idiomático impecable- conocer a fondo la cultura de los lectores destinatarios de la traducción. No basta entonces con efectuar la transposición lingüística de rigor; el texto versionado también debe encajar en un contexto nacional/regional distinto del original, sin distorsionar el estilo ni las intenciones del escritor en cuestión.       

Si la tarea supone una sólida formación bicultural por parte de quien lidia con dos idiomas derivados de una misma lengua madre (por ejemplo Pilar del Río, encargada de traducir del portugués al español los libros de su esposo José Saramago), imaginen ustedes el desafío que significa trabajar a caballo de dos idiomas/culturas ubicados en las antípodas.

Decididamente, sería interesante hablar con la egipcia Maha Abdul Rauf, responsable de haber traducido Final del juego de Julio Cortázar nada más y nada menos que al árabe. Por lo pronto, esta profesional empleada en la agencia EFE de El Cairo comentó que el trabajo le llevó «cosa de un año», y que “lo más difícil fue trasladar el contenido de cada cuento de manera tal que los lectores de nuestro país pudieran entenderlo”.

La versión original de la obra se publicó por primera vez en Argentina en 1956, y consta de 18 relatos. ¿Qué habría dicho Cortázar si alguien le hubiera anticipado que en medio siglo su compendio se vendería en las librerías egipcias, con tipografías y sonidos tan ajenos al castellano rioplatense?

Vía Letralia.

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PD. De Final de juego, recuerdo especialmente Continuidad de los parques, cuento que en su momento me impresionó por su condición metatexual, por esa posibilidad de enmarcar un relato dentro de otro como si se tratara de las siempre entretenidas muñequitas rusas.