Hechizada

Peña y Garzón, sin quimicaMal comienzo para Hechizada, propuesta inspirada en la cuarentona serie norteamericana que Telefé acaba de presentar como una nueva apuesta a las remakes televisivas. Estrenada ayer, la sitcom en principio argentinizada aparece fuera de contexto en un sentido espacial y temporal. De hecho, da la sensación de que el guión localizado sigue aludiendo a los Estados Unidos de los años’60. A partir de esta falla, todo se desmorona: los parlamentos, las actuaciones, los trucos.

¿Existirá la maldición de Sol Saks? Quizás el creador del programa original nunca quiso que retomaran su producto, y entonces elaboró alguna treta capaz de frustrar cualquier intento. Eso explicaría el fracaso de la reciente adaptación cinematográfica protagonizada por Nicole Kidman, así como las notorias falencias y carencias de la versión local.

Por lo pronto, ni la actriz australiana ni nuestra Florencia Peña cumplen con el requisito fundamental: saber mover la nariz. A partir de esta constatación, cuesta creer en la posible reencarnación de Elizabeth Montgomery. En cambio, habrá que conformarse con un remedo más o menos simpático.

Lamentablemente, si a esto le sumamos la habitual falta de carisma de Gustavo Garzón y el total desaprovechamiento de una grande del humor como Georgina Barbarossa, no hay conformismo que aguante. Al contrario, terminamos sumiéndonos en la total desilusión cuando asistimos a la precariedad de los efectos especiales, cuando nos reencontramos con una Adriana Aizemberg y un Hugo Arana reducidos a la mínima expresión, cuando adivinamos el timing de una clac exageradamente pautada.
 
A lo mejor sólo sea cuestión de ajustar detalles (varios), y la cosa repunte con el correr de los capítulos. Ojalá. De lo contrario, el hechizo corre serios riesgos de convertirse en insoportable maleficio.