Maternidad lingüística

Ni latín ni griego. Cómo reivindicar la influencia de las lenguas clásicas cuando el inglés avanza a pasos agigantados en tanto mediador ineludible. De hecho, basta con abrir las opciones de los traductores online más utilizados para constatar que el idioma pergeñado por los anglosajones se ha convertido en tamiz obligado a la hora de dilucidar textos y discursos foráneos.

Con el traductor de Google, casi siempre hay que pasar por el inglés

De proseguir esta tendencia, no habrá Historia de la Lengua que valga. Las futuras generaciones terminarán atribuyéndoles a ingleses y norteamericanos una maternidad lingüística tan absurda como subrepticiamente declarada.