Mujeres alteradas

Todas las mujeres alteradasQuién no habrá aprovechado algún recorrido de librería para espiar una edición de Mujeres alteradas. Qué señora o señorita no se habrá reconocido en ese cuadro, en esa reflexión, en ese remate. Qué muchacho o señor no habrá descubierto o corroborado alguna verdad referida al intrincado mundo femenino. Así de tentadoras resultan las historietas de Maitena. Así de universal y contemporánea parece su visión de género.

El poder de convocatoria es tal que en noviembre pasado las editoriales Sudamericana y Lumen presentaron Todas las Mujeres Alteradas, compendio de tapa dura (y amarilla) que reúne los cinco números de la exitosa serie ilustrada, 432 páginas en total. El lanzamiento fue casi simultáneo en Argentina y en España, y apeló a la definición de «ejemplar de colección» para posicionarse entre los libros más solicitados.

De esta manera, Maitena logra lo impensable: ubicarse a la altura de sus colegas y compatriotas Quino y Fontanarrosa, humoristas gráficos cuya obra también cuenta con lujosas ediciones encuadernadas para la posteridad. De ahí que algunos hablen de una innegable «conquista» en un rubro tradicionalmente masculino.

Pero la creadora de Mujeres… está más allá del bien y el mal. No se trata de una feminista a la vieja usanza, empeñada en cuestionar, desmerecer y desplazar a los hombres. A lo sumo, se trata de una cronista de su tiempo, atenta a las diferencias y posibles desencuentros entre ambos sexos.

Dicho de otro modo, aquí no hay sexismo maniqueo. Basta con prestarle atención al título para adivinar que las protagonistas de esta obra son descendientes de Eva ajenas a cualquier imagen de idílica serenidad. De hecho, sus páginas señalan complejos, inseguridades, obsesiones y demás trastornos tan caros a nuestra posmoderna femineidad.

En Mujeres alteradas, nos reconocemos todas: las casadas, las divorciadas, las solteras, las viudas, las madres, las hijas, las jóvenes, las maduras, las disconformes, las desesperadas, las enamoradizas, las desamoradas, las sensibles, las distantes, las coquetas, las dejadas, las optimistas, las escépticas, las indiscretas, las escuetas, las excéntricas, las reservadas.

Cómo no aprovechar entonces algún recorrido de librería para espiarnos…
… y reírnos un buen rato. 😉