Las patas de la mentira

Las patas de la mentira«Miente, miente que algo queda», dicen que dijo el nefasto Joseph Goebbels mientras resumía sus funciones como ministro de propaganda nazi de Adolf Hitler. Desde entonces, la enseñanza trascendió épocas, fronteras e ideologías y hela aquí, aplicada en pleno siglo XXI por -ironías de la Historia– los mismísimos ex aliados.

Al menos eso pensé cuando hace unos días leí sobre el supuesto plan de atentar contra el túnel del Canal de la Mancha, o Eurotúnel, por donde pasa el colosal Eurostar. Como reguero de pólvora, la noticia se difundió en pleno fin de semana navideño y volvió a renovar la vigencia de la siempre redituable amenaza islámica.

Otra vez, el vocabulario típico: Al Qaeda, terrorismo, extremistas, bomba, ataque, guerra, seguridad, Occidente. Las mismas palabras encargadas de poblar las distintas notas periodísticas sobre aquel otro plan desbaratado a mediados de año, que ahora casi nadie recuerda.

En aquella oportunidad, se habló de bombas líquidas y de una Londres al borde del abismo. Se detuvo a decenas de sospechosos; se iniciaron sumarios; y se esperaron las pruebas contundentes… que nunca llegaron.

Navegando por la Web, encontré un interesantísimo artículo firmado por James Petras, profesor emérito de Sociología en la universitdad de Binghamton (Nueva York), y publicado el 1° de septiembre pasado por la llamada «Red de Prensa No Alineados» Voltaire.Net. Pueden hacer clic aquí para leerlo, y de paso contar cuántas patas (¿cortas?) tiene la mentira.