Hermanos

HermanosHermanos. He aquí un lección de buen cine. Prueba irrefutable de que no hace falta recurrir a ninguna parafernalia cuando se cuenta con un buen guión, con excelentes intérpretes y con un director osado y comprometido con su proyecto. En este caso, la dueña del mérito es Susanne Bier, realizadora danesa cuyo trabajo posee tres cualidades fundamentales: capacidad de síntesis, profundidad narrativa, muy buen manejo actoral.

Este largometraje comparte algunos aspectos con su antecesor, Corazones abiertos. De hecho, ambos títulos proponen un planteo similar: presentar una situación límite que desata consecuencias imprevisibles en el plano afectivo, amoroso, familiar. Así, si en la primera película el disparador es un terrible accidente de tránsito, en ésta interfiere la mismísima guerra.

En uno y otro caso, Bier logra mostrar los diferentes puntos de vista de las partes involucradas, sin emitir juicios de valor, sin aplicar estereotipos abusivos. De esta manera, los espectadores nos enfrentamos ante distintas perspectivas y nos vemos «obligados» a pensar/imaginar cómo nos sentiríamos, qué haríamos en el lugar de cada personaje involucrado.

Hermanos se destaca por un guión absolutamente verosímil, donde nada parece forzado ni tirado de los pelos. Al contrario, uno podría pensar que se trata de una historia inspirada en un hecho real, con los altibajos dramáticos que solemos experimentar en nuestras vidas.

La narración de Bier es acertadamente elíptica y sutil, lo cual nos libera de explicaciones innecesarias y de giros sensibleros. Posiblemente por eso los actores pueden hacer gala de distintos niveles expresivos, según los  momentos del relato. En este sentido cabe destacar la versatilidad de quienes componen el trío protagónico -Connie Nielsen, Ulrich Thomsen, Nikolaj Lie Kaas (que también participó en Corazones…)- y del resto del elenco.

Es que en esta película ningún papel resulta chico, mucho menos insignificante. Al contrario, cada rol, cada detalle, cada escena conforman las partes esenciales de un rompecabezas cuyo armado también depende de nosotros.