Publicidad intestinal

Multiplicación de la publicidad intestinalDespués de la publicidad pornográfica, le llega el turno a la publicidad intestinal, ésa que impuso la eufemística expresión «tránsito lento» para vender soluciones contra el estreñimiento o la constipación. Al menos en la Argentina, debemos remontar medio siglo para encontrar un primer afiche que -¡oh casualidad!- muestra a una madre con su hijo. Hoy, cincuenta años después, la mujer se afianza como protagonista/destinataria exclusiva de todas las campañas sobre purgantes y alimentos llamados «funcionales» o «probióticos«.

Señoras y señoritas, es un hecho: nuestros malestares -aparentemente recurrentes, rutinarios, inevitables- no pueden/deben reducirse a una cuestión de ciclotimia menstrual. Evidentemente nuestro cuerpo también funciona de manera compleja (¿mal?) en la retaguardia.

Del gris malestar al verde esperanzaPor suerte, la ciencia y la industria láctea elaboraron una increíble variedad de laxantes, yogures y leches que someten al intestino perezoso a la más férrea disciplina. Por supuesto, en una sociedad libre, cool, despreocupada, no existe espacio para esas palabras. Corresponde en cambio hablar de «regularizar» y de «activar» (nótese la alusión a este segundo verbo en las marcas de los productos promocionados).

Así, basta una dosis diaria de Acti, Agar, Cirul, Laxuav y la vida nos sonríe, igual que a la reconocida protagonista de la secuencia televisivo-publicitaria capturada especialmente para este post. Por favor, presten atención a la prueba irrefutable de sus imágenes.

* Cuadro 1.- Rostro compungido en medio de la oscuridad. Pedido de ayuda.
* Cuadro 2.- Una sola cucharada del producto milagroso, y ya cambiamos la cara, además de los colores de fondo.
* Cuadro 3.- ¡Agitemos las cortinas, ventilemos el ambiente! ¡Henos por fin liberadas!
* Cuadro 4.- Sonriamos a la vida. Pero sigamos abrazando nuestro vientre ante la eventual irrupción de cólicos colaterales.
* Cuadro 5.- Salgamos afuera con nuestro yogur en mano. Mostrémosle el mundo entero cuán cumplidor es nuestro esfínter rectal, y de paso cuán esbeltas nos mantenemos. ¡Fíjense, sino, en esos hermosos pómulos resaltados!

Desde hace un tiempo, la publicidad intestinal se ha apoderado del horario central de la televisión criolla, incluso de espacios importantes en algunos canales de cable extranjeros. ¿Qué otra cosa podemos hacer, si no es tolerarla con muuuucha paciencia y algo de humor?