Un mundo feliz

Un mundo felizRedactar una reseña sobre Un mundo feliz es como defender una verdad de Perogrullo. De hecho, es probable que todo lo que aquí se diga suene a déjà vu, a refrito de otros comentarios. Sin embargo, este libro -uno de mis favoritos– bien merece su lugar en Espectadores. Aunque el aporte sea mínimo, aunque las observaciones corran el riesgo de resultar obvias.

Un mundo feliz se lee rápido, no tanto porque se trata de una novela breve, sino porque simplemente uno no puede abandonarla. De hecho, la obra de Aldous Huxley nos atrapa, nos acapara, nos devora, nos deglute, nos digiere y hasta nos expulsa… cambiados.

Al menos yo no soy la misma desde que me sumergi en el relato futurista del polémico intelectual británico. Desde ese entonces, creo ver en nuestra Argentina actual, en algún viaje a otro país, en la cobertura mediática, los indicios de aquel pronóstico elaborado en 1932 y retocado décadas después.

Hace unos días sin ir más lejos, descubrí que en los ascensores del edificio donde trabajo instalaron pequeñas pantallas planas que promocionan productos y que difunden informaciones varias (por ejemplo, la temperatura ambiente). Inmediatamente, la constatación evocó los decorados de aquella sociedad permanentemente bombardeada con imágenes mediatizadas.

En ese momento también recordé aquel pasaje ambientado en la playa, lugar al que el protagonista Bernard Marx (vaya apellido) se dirige para escapar del mundanal ruido. Si la memoria no me falla, Lenina (vaya nombre) va a buscarlo para exigirle que regrese a la ciudad porque la soledad, la reclusión, el silencio voluntarios están oficialmente prohibidos.

Al margen de lo anecdótico, Un mundo feliz funciona como un doble referente. Por un lado, en un sentido filosófico/sociológico, alude a una sociedad controlada desde la biotecnología, desde los mass media, desde un Estado omnipresente y omnipotente, desde la abulia de sus ciudadanos, desde el entretenimiento narcotizante (¿cualquier semejanza con la realidad actual es mera coincidencia?).

Por otro lado, sus páginas sirven como modelo de escritura llana, directa, despojada de circunloquios u otro tipo de retórica redundante e innecesaria. Justamente ese estilo crudo, casi periodístico, agudiza el tono por momentos irónico, por momentos adusto de este ensayo ficcionalizado.

A los fanáticos de Brave New World (así es el título original), me permito recomendarles el “desmenuzamiento” analítico propuesto por Wikipedia. Vale la pena recorrerlo para confirmar/desestimar sospechas e hipótesis en torno a las implicancias de la obra, y para compensar la absoluta falta de rigurosidad que caracteriza a este enfervecido post.  😳

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

10 respuestas a “Un mundo feliz

  1. “Brave New World” es un buen libro, y es interesante compararlo con “1984”.

    Alguna vez leí que Huxley y Orwell tenían una especie de rivalidad porque cada uno veía la vision distópica del otro como muy poco real. No creo que ninguno estuviera prediciendo el futuro, sino más bien advirtiendo cómo podría ser la peor alternativa posible. Huxley creía que la visión de Orwell era insostenible: ningún pueblo puede vivir una dictadura absoluta y sin esperanza como la de 1984 sin quebrarse de alguna forma. En cambio, un mundo “felíz” de drogas y falta de consciencia le parecía más posible.

    Me parece que el mundo actual tiene elementos de los dos, ¿no? Existe un mundo consumista y “felíz”, algo alienado, que vive permanentemente en guerra y acepta tranquilamente las mentiras contradictorias que le cuentan sus gobernantes, y ve cómo los viejos aliados de la Guerra Fría cambian a enemigos viles (y por estos días sentenciaron a uno a la horca… bastante medieval).

    En fin… lo peor de ambos mundos.

  2. Coincido con vos, Andrés. No creo que ni Huxley ni Orwell hayan pretendido predecir el futuro. A lo sumo, me parece que ensayaron un pronóstico, un ejercicio de aproximación.
    A título personal, me permito decir que Un mundo feliz me gusta más que 1984 justamente porque el pronóstico de Huxley me resulta más “acertado”. Tiendo a pensar que, después del final de la Guerra Fría, hay cada vez menos espacio para la imposición de una gran dictadura, al menos en un sentido clásico (a lo Stalin o a lo Hitler). Creo en cambio que existen más chances de que se imponga un sistema de gobierno basado en la implementación de mecanismos de control más solapados, por ejemplo el poder narcótico que a veces se les atribuye a los medios o la exacerbación del consumo fomentada desde distintos ámbitos (privados y públicos).
    De todos modos, ambas obras son muy interesantes. Por lo pronto, desde lo exclusivamente literario, están muy bien escritas. Por eso atrapan; por eso también dejan su huella.

  3. Un mundo feliz. 1984. Farenheit 451. La naranja mecánica. Como para leer en un fin de semana uno atrás de otro. Y con una botella al lado para “olvidar las penas” de reconocerse como una pequeña parte de todo eso.

  4. Por atolondrada, borré un comment asingado a este post, pero que erróneamente había sido catalogado como spam. El/la autor/a del mismo figuraba como Anónimo (Anonymous) y me recomendaba la URL de un blog, que lamentablemente no pude retener.

    Mil disculpas por el contratiempo. Espero que la persona en cuestión tenga la amabilidad de volver a enviarme el mensaje. 😳

  5. Comentario medio bobo… ¿Sabían que el personaje de Sandra Bullock en la futurista -iba a decir Apocalíptica, pero no daba- película “El Demoledor” se llamaba LENINA HUXLEY?…
    Un claro homenaje a esta obra.

    PD: Sandra Bullock es re-linda. ^_^ (bueno… tenia q decirlo)

  6. Encontre estos foros 2 años despues de que fueron abiertos. Acabo de leer la obra de Aldous y realmente me parecio interesante, yo también devore el libro, lo leia en el colectivo y en mundo real se paralizaba y me sumergía totalmente en aquella distopia y me sentia realmente atrapado en el condicionamiento de cualquier ALFA o EPSILON.

  7. El director de Alien y Blade Runner, Ridley Scott, se asoció con Leonardo DiCaprio para sacar adelante la versión cinematográfica de Un mundo feliz, informó ayer The Hollywood Reporter. El proyecto, aún en una fase inicial, se desarrollará al amparo de los estudios Universal.
    Vía Página/12.

¿Con ganas de opinar?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s