La pared

Desnudo contra la paredQue conste en actas: salvo honrosísimas excepciones, la llamada «música pop latina» me provoca indiferencia, cuando no escozor. Dada esta realidad, no soy seguidora de Shakira. De hecho, me disgusta su forma de modular la voz y no comparto sus más recientes decisiones «artísticas» (de marketing, me atrevería a decir) .

Sin embargo, nobleza obliga, debo admitir que la cantante colombiana posee cierta gracia poética. De hecho, detrás del ritmo pegadizo, del característico quiebre de caderas, del camaleónico coqueteo con la industria discográfica norteamericana, de los videos respaldados por un calculado sex appeal, en ocasiones se esconden letras bien trabajadas, con alegorías originales, efectivas, contundentes.  

Por obra de la casualidad, hace algunos días escuché el disco Fijación oral 1. Entre los versos mejor logrados, me impactó especialmente el estribillo perteneciente a la canción La pared.

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Después de ti, la pared
Debajo el asfalto
Y más abajo estaría yo…

… sin ti.
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Tal vez suene descabellado, pero este tema y particularmente estas estrofas me trajeron el recuerdo de Contra la pared, película turco-alemana que relata la historia de un amor pasional, cruento, trágico, condenado al fracaso. Como el film de Fatih Akin, la letra de Shakira también refleja el malestar, la angustia, el desasosiego de quien se reconoce entregado al despotismo de un vínculo absoluto, vital, profundamente necesario.

Eso o una pared, y la reclusión debajo del asfalto.
Eso o la nada.