Jacques Prévert

Palabras, de Jacques PrévertEl año próximo se cumplirán tres décadas de la muerte de Jacques Prévert. Muchos le atribuyen a este poeta francés la paternidad del «cadáver exquisito», juego de asociación libre utilizada por los surrealistas para componer textos y/o cuadros (la técnica consiste en tomar palabras y/o imágenes que afloran de modo azaroso, con el fluir de la conciencia). Otros prefieren recordarlo por sus versos convertidos en canción, por sus incursiones cinematográficas (fue guionista de Jean Renoir y de Marcel Carné) o por su amistad con Pablo Picasso e Yves Montand.

Como sea, la idea de este post es adelantarnos a la conmemoración que seguramente tendrá lugar en 2007. A modo de homenaje, entonces, me permito transcribir uno de mis poemas preferidos, extraido del libro Palabras.

Pater Noster
Padre nuestro que estás en los cielos, sigue allí.
Y nosotros seguiremos en la tierra,
a veces tan linda.

Con los misterios de Nueva York,
y los misterios de París
que bien valen los de la Trinidad.
Con el pequeño canal del Ourcq.

La Gran Muralla China,
el río de Morlaix,
los bombones de menta,
el océano Pacífico
y las dos fuentes de las Tullerías.

Con los niños buenos y los tipos malos.
Con todas las maravillas del mundo que están aquí,
simplemente en la Tierra, al alcance de todo el mundo.

Dispersas,
maravilladas ellas mismas de ser tales maravillas
y sin atreverse a confesárselo.
Como una jovencita desnuda que no se atreve a mostrarse.

Con las espantosas desgracias del mundo que son legión,
con los legionarios,
con los verdugos,
con los poderosos de este mundo.
Los poderosos con sus sacerdotes, sus traidores y sus reitres.

Con las estaciones.
Con los años.
Con las chicas bonitas y con los viejos verdes.
Con los jergones de la miseria pudriéndose entre el acero de los cañones.