Reality shows

Reality showsPropuesta 1: simulemos un laboratorio; pongamos en una misma «jaula» a cuatro o cinco especímenes del género humano; forcémoslos a convivir en un ambiente cerrado durante un tiempo determinado; dejémoslos desahogarse en un espacio privado que llamaremos «confesionario«.
Importante: que los prototipos seleccionados acaten ciertos criterios estéticos/de personalidad con gancho televisivo.

Propuesta 2: ajustemos un poco el proyecto anterior. Que los humanos elegidos pertenezcan a la farándula. En la meca del star system, podremos recurrir a estrellas mediáticas dispuestas a exponer su vida privada; en algún país subdesarrollado (en vías de desarrollo, perdón) podremos contar con la buena voluntad de actores desempleados.

Propuesta 3: ¡salgamos al aire libre! Reemplacemos el laboratorio por una isla llena de desafíos y obstáculos. Fomentemos la competencia entre los concursantes, que ahora pueden ser más numerosos, más musculosos, y más despiadados. Convirtámoslos en sobrevivientes (perdón, «survivors» suena mejor) y disfracemos a la cultura del individualismo con un velo de trabajo en equipo y solidaridad.

The swanPropuesta 4: sigamos afuera pero en exteriores más amables, menos inhóspitos. Combinemos la calidez del hogar con la seducción de las playas y los senderos arbolados. Generemos una atmósfera romántica. Después de todo, el amor también implica un proceso de selección. Dejemos que él o ella elija el prospecto matrimonial que mejor le convenga.

Propuesta 5: abandonemos las propuestas rococó y salgamos a la calle de verdad. No hagamos una preselección de nuestros cobayos. Filmémoslos al voleo, en su ambiente natural. Si es en un enfrentamiento entre policías y delincuentes, bienvenido sea. Si es en una ambulancia con gente moribunda, mejor todavía. Recordemos: la violencia, la sangre, el sufrimiento, la agonía, el morbo también venden ¡y mucho!

Propuesta 6: volvamos al laboratorio pero no lo simulemos como en el proyecto 1. Al contrario, sumémosle consultorios, quirófanos, salas de recuperación. Apropiémonos de los participantes. Abrámoslos, retoquémoslos, vistámoslos, maquillémoslos. Convenzámoslos de que la transformación los hará creer en ellos mismos, y por último elijamos el mejor producto final.

Latin American IdolPropuesta 7: apostemos al talento. Mejor dicho, a un tipo de talento. O no… ¡Al estereotipo del talento! Hagamos una búsqueda masiva y seleccionemos entre la repetición. Hablemos de personalidad y de garra mientras encorsetamos, unificamos, imponemos. Construyamos ídolos de barro y que el voto telefónico decida… entre más de lo mismo.

Propuesta 8, a futuro. El mencionado morbo da sus buenos réditos. Esperemos contar en un porvenir no muy lejano con espectadores más anestesiados y TVadictos. En ese entonces vayamos a algún geriátrico o al piso reservado para los pacientes terminales de algún hospital, y filmemos el reality show más crudo, pavoroso (¿exitoso?): el que distinga y premie al viejo/enfermo que más tiempo resista a la guadaña de la muerte.

Una vez más, el rating, asegurado…