Pandora

De no ser por Ana, experta en Internet y asidua visitante de Espectadores, jamás habría conocido a Pandora, especie de radio personalizable cuyo caudal de música nos depara una fuente inagotable de sorpresas. Confiando en su generosidad, me tomo el atrevimiento de compartir el dato con ustedes.

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Pandora or a Music Genome ProjectLa cosa es muy sencilla: basta con ingresar a la URL correspondiente, suscribirse al servicio y luego tipear nombres de grupos/cantantes y/o títulos de canciones de nuestra preferencia. A partir de este primer paso, el programa desarrollado por el Music Genome Project procesa la info recibida, e inmediatamente empieza a reproducir temas afines a nuestra selección. Pero atención -y aquí viene lo más sabroso- como buena caja de Pandora, ésta también juega con el azar y la sorpresa.

De hecho, el sistema no sólo nos consiente con intérpretes y temas que elegimos, sino también con aquéllos que no mencionamos pero que por su estilo bien podrían integrar nuestra lista. Así, contamos con la oportunidad de dar con voces, melodías, letras que quizás ya no tenemos en mente o -más interesante aún- que hasta ahora desconocíamos.

Por si esto fuera poco, existe la posibilidad de «orientar» a Pandora. ¿Cómo? A cada canción ejecutada, podemos asignarle un pulgar para arriba (cuando lo hacemos, el sistema se siente autorizado a repetir con cierta frecuencia) o un pulgar para abajo (entonces, el sistema entiende que la propuesta no convence). También podemos aclarar que el tema nos gusta pero que nos ha saturado; en ese caso se interrumpe la transmisión y salteamos a la canción siguiente (el programa no elimina el track pero evita repetirlo seguido).  

Pandora. Diseño simple; propuesta innovadora

Antes de seguir, tres aclaraciones. La primera: aquí toda la reproducción es legal (es más, mientras escuchamos, podemos acceder a la portada y a los datos del CD que incluye la pista en cuestión). La segunda: no podemos saltear indefinidamente; por una cuestión contractual, cuando superamos las cinco o seis interrupciones, estamos obligados a escuchar lo que venga durante unos 20 o 30 minutos. Por lo tanto -y ahora aparece la tercera aclaración (más que aclaración, un consejo)- sean juiciosos cuando elijan: no hagan como yo que por un arrebato nostálgico ingresé el nombre de estrellas fugaces de los ’80 y terminé recreando lo peor de Música Total. 😳

De todos modos, a no preocuparse: Pandora también permite borrar/editar cualquier selección de la que nos hayamos arrepentido. De este modo, siempre podemos seguir actualizando/variando nuestro gusto musical.

Para terminar, un detalle importante. Porque almacena y procesa la información que tipeamos, este programa reconoce la máquina desde donde nos logueamos. Por consiguiente, si siempre ingresamos al servicio desde una misma computadora, no es necesario que nos identifiquemos ante cada nueva sesión. La «radio» se personaliza sola, apenas la «encendemos».

Ustedes se preguntarán de qué viven los muchachos del Music Genome Project, considerando que Pandora ofrece un servicio absolutamente gratuito. Ana conoce la respuesta mucho mejor yo, así que confío en que en alguna de sus visitas tendrá la amabilidad de regalarnos una explicación.

Mientras tanto, los dejo con la intriga, y sobre todo con esta invitación a probar el chiche nuevo. Que lo disfruten. 

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Post actualizado el 08/06/07
Lamentablemente Pandora dejó de brindar su servicio a quienes viven fuera de los Estados Unidos. La información nos llega otra vez gracias a Ana, que explicó lo sucedido en el post sobre Musicovery, otra radio online. Para leer el «anuncio oficial», los interesados también pueden hacer clic aquí.