Consternación, incredulidad, abatimiento

Otra vez recurro a mi admirado Rep. En esta ocasión, lo hago para expresar una mezcla de consternación, incredulidad y abatimiento. Consternación, porque me preocupa vivir en un país condenado a repetir el pasado; incredulidad porque sucesos como los de San Vicente me llenan de escepticismo, de sospecha, de suspicacia; abatimiento porque me inunda un profundo pesimismo en cuanto a la posibilidad de liberarnos de tantos tumores hace tiempo enquistados en nuestra sociedad.

Ilustración publicada hoy miércoles 18 en Página/12

Que se entienda bien: éste no es un post con implicancias antiperonistas ni antigremialistas. A diferencia de muchos compatriotas, considero que las desgracias de la Argentina se gestaron mucho antes de la aparición de don Juan Domingo y de su mano derecha sindical.

Ante todo, ésta es simplemente la reacción de una ciudadana hastiada de la confusión, la intolerancia y la violencia tan lamentablemente arraigadas en nuestra desdichada sociedad.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

3 thoughts on “Consternación, incredulidad, abatimiento

  1. Lamentablemente el origen totalitario de los males argentinos se ve claramente ante estos hechos. Calculo que el General en el cajón debía estar lamentando no tener manos para ahorcar a un par de “imberbes” que se quedaron en el tiempo y no entienden que las luchas siguen siendo las mismas, pero desde diferente vereda… pelearse por un lugar en el palco! que pendejada! quien puede creer eso?
    Y el enviado especial de Cartoon Network, Antonio Cafiero, llamando a cantar la marcha en medio de los piedrazos y después diciendo que si no había muerto nadie cual era el problema de unos tiritos!
    Realmente a mi todo esto ya no me produce consternación, ni incredulidad ni abatimiento. Lo que me da es BRONCA. Semejante poder político desperdiciado en peleas que no favorecen ni siquiera a quien las inicia!
    Después se quejan… y así les va (de buenas).

  2. ¡Jajajajaja! ¡Sergio! Me hiciste reír con eso del “enviado especial de Cartoon Network”. Poniéndonos serios nuevamente, coincido plenamente con tu comentario. Anoche mientras miraba la tele y hoy cuando leía los diarios, pensaba en ese fenómeno de déja vu permanente que vivimos en nuestro país. Es como si asistiéramos a un “más de lo mismo” irremediable: las mismas caras, las mismas reacciones, las mismas excusas.

    Ojalá pudiera agregar “los mismos muertos”. Pero no. Lamentablemente eso es lo único que cambia o, mejor dicho, que suma. Triste, ¿no?

  3. Extremadamente triste. Incluso más triste que ver las justificaciones y explicaciones del caso de parte de gobierno y sindicatos… Ayer veía a los enviados sindicales y el gordo de la UOCRA hasta me parecía un monaguillo cuando escuchaba a los secuaces de Moyano. Pero lo peor no pasa por la pelea, no. Ni por los heridos. Ni por el que sacó el arma y arrancó a los tiros.
    Lo peor es que el presidente dice que fue un complot contra él. Moyano dice que es un complot contra él. El de la UOCRA dice que fue un complot contra él. Chiche Duhalde dice que es un complot contra ella y su marido…
    Mientras estos chicos juegan a juegos de inteligencia y contra inteligencia, al complot, al ataque “arreglado”, López no aparece, el juicio a Etchecolaz desaparece de los medios, Solá respira un poco porque no tiene que andar explicando la desaparición del testigo clave (ahora tiene que hablar de San Vicente)… en fin, que si los chicos del sindicato se quieren reventar a piedrazos allá ellos. Si la gente común quiere seguir asistiendo a los actos que organizan sabiendo las que se arman, allá ellos. Si el gobierno no quiere asegurar vigilancia policial (o mejor aún, actuación) en casos de desbandes como lso de ayer, allá ellos. Pero que nos dejen de joder con quién era el encargado de la seguridad: según la Constitución (para los que no la conocen, es un librito que de tan chiquito nadie le da pelota pero se supone que es la ley fundamental de nuestro país) la seguridad es responsabilidad indelegable del Estado. Si hoy Arslanian dice que delegó la seguridad INTERNA en las 62 organizaciones, no tiene excusa para lo que pasó con el tirador, que estaba del lado de afuera. El Estado finalmente sigue siendo el responsable. Y si el caso resulta un complot contra el Presidente como Jefe de ese Estado, sigue siendo su responsabilidad (para eso tiene a la SIDE o no? bueh, no)…
    Lamentablemente, cuando uno delega el poder que el pueblo le otorgó (bah, en el caso de K, esto no es tan asi… las elecciones las perdió) en jefes sindicales y gordos de variadas especies, forma grupos de choque armado para asegurarse “aparato” político y defiende a las figuras nefastas de la historia argentina para cuidar sus intereses económicos, tarde o temprano se da vuelta la tortilla y las cosas se complican. Incapacidad, inoperancia y, si, intolerancia gubernamental terminan en estas cosas.
    No puedo negar el cambio positivo en lo económico, la reactivación de los juicios a los represores… pero no todo termina ahí. Además de hacer justicia con los pobres y los muertos pasados, tenemos que cuidar que no haya nuevos muertos, ni heridos, ni dañados de ningún tipo. Y eso no lo hacemos buscando justificaciones en el complot sino evitando que existan esos complots (si es que existen) y no delegando responsabilidades en manos deshonestas o al menos poco confiables.

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