Memorias de un gato

Memorias de un gatoHijo de inmigrantes armenios víctimas del genocidio turco, Rupen Berberian no tuvo una vida fácil: soportó el coletazo de la Segunda Guerra Mundial; padeció las primeras manifestaciones de hostilidad entre israelíes y palestinos; reclutado por el ejército francés combatió en la guerra de Argelia. Quizás estas circunstancias lo llevaron a refugiarse en la literatura infantil, como un desesperado intento por alejarse de la barbarie adulta. Quién sabe… 

Lo cierto es que, cuando uno lee Memorias de un gato con semejante sospecha en mente, enseguida descubre cierto despliegue alegórico que nos invita a pensar en las debilidades, miserias, fortalezas y riquezas de la condición humana. De hecho, como muchos cuentos infantiles, éste también desliza reflexiones, enseñanzas que pretenden sensibilzar al pequeño lector respecto de su entorno y de sí mismo.

Tal como sugiere su título, este libro adopta la forma de una autobiografía escrita por un minino. Así el relato en primera persona le da un toque testimonial, confesional al texto. De esta manera, nos sentimos verdaderamente cercanos a los avatares de la experiencia gatuna. Me refiero a la crianza entre humanos, a la eterna enemistad con los perros, a la aparición del amor, a la competencia entre pares, al sinsabor del abandono, a la vida callejera, a la lucha por la supervivencia, al acecho de la muerte.  

Escudado en un anonimato voluntario, el autor ficticio de estas memorias nos revela los secretos del submundo urbano y felino. Así podemos recorrer los rincones más frecuentados por estos nómades misteriosos y noctámbulos, y conocer a distintas personalidades (los gatos filosóficos, por ejemplo).

Por su parte, el autor real hace gala de una prosa sencilla, amena, como debe ser tratándose de una publicación en principio pensada para niños. Sin embargo, en este caso la redacción simple y fluida no es sinónimo de chatura, de limitación, de ñoñería, de subestimación.

Al contrario, Memorias de un gato es una obra que seduce, cautiva, conmueve. Propuesta ideal para quienes sienten debilidad por los felinos domésticos y para quienes, de tanto en tanto, desean regresar a la infancia que todos -o casi todos- llevamos dentro.