Corazones abiertos

Corazones abiertosDogville, La celebración, Corazones abiertos… Entre las películas filmadas según las exigencias de Dogma, éstas tres son mis preferidas. Las tres son directas, crudas, despiadadas. Las tres denuncian una realidad amarga, emergente de un entorno particular: social, la primera; familiar, la segunda; relación de pareja, la tercera. Con esta tercera me quedo hoy, y le dedico las siguientes líneas.

En pocas palabras, el film de Susanne Bier trata sobre la finitud del amor. De hecho, la directora danesa parte del cruce fortuito de dos parejas para concentrarse en el costado más endeble, vulnerable y temible de ese sentimiento que todos -o al menos una gran mayoría- creemos eterno, infalible, inalterable.

Aquí no se trata de desarrollar un juego de perversión entre los implicados, al estilo Closer o Adulterio. Aquí, lo que sucede tiene poco que ver con el ejercicio de la especulación y la manipulación. Los personajes no buscan la trampa ni el engaño de manera deliberada. Al contrario, sus acciones y decisiones se presentan como la torpe consecuencia de un azar caprichoso, ajeno a la intencionalidad humana. 

A riesgo de resultar exagerada, me atrevo a afirmar que este largometraje es impecable. Por un lado, impresionan las actuaciones de Paprika Steen, Sonja Richter, Nikolaj Lie Kaas y Mads Mikkelsen. Por el otro, se destaca un guión sólido, absolutamente creíble, con la cantidad de parlamentos justos, sin frases hechas ni lugares comunes.   

Entre esos y otros aciertos, lo mejor de Corazones abiertos es que no impone ningún juicio de valor, ninguna conclusión aleccionadora. Al contrario, la propuesta de Bier nos deja con dudas, inquietudes, reflexiones.

Aún después de terminada, uno sigue preguntándose qué habría hecho si hubiera estado en el lugar de Marie, Cæcilie, Joachim y/o Niels. Y adivinen qué: encontrar “la” respuesta no es tarea fácil.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

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