Stomp

StompCon el regreso de Mayumana a la Argentina, recordé el éxito de Stomp, grupo igualmente integrado por bailarines y acróbatas de distintas nacionalidades, y que también apuesta al ritmo y a la percusión para entretener a su público. En los ’90, la propuesta era sumamente innovadora, sobre todo por el estilo «callejero» del espectáculo y por la utilización de escobas, escobillones, cacerolas, cajitas de fósforos y demás adminículos domésticos como partenaires en danza.

Es cierto. Este tipo de shows no pertenece a la categoría teatral en un sentido estricto*. Me refiero a que aquí no estamos ante historias ni personajes que respeten una definición convencional; tampoco hay parlamentos. A lo sumo, algún grito o palabra suelta se integrará al entorno sonoro de las tablas.

Sin embargo, también es cierto que los integrantes de Stomp actúan, interpretan, se entregan a un juego coreográfico que despierta la atención e incluso la pasión de los espectadores. Es como si el ruido de tambores, palillos, platillos, barriles y los movimientos generados desde las entrañas convocaran a nuestra esencia más primitiva, más ancestral.

Será por eso que el ritmo se nos mete en la sangre, en los músculos, en los huesos, y llega un momento en que no podemos quedarnos quietos en las butacas. Será por eso que, una vez finalizada la presentación, nos sentimos exorcizados, exaltados, con todos los demonios afuera. 

Impulsadas por un marketing inteligente y por un talento indiscutible, propuestas como las de Le cirque du soleil,  Mayumana y Stomp nos retrotraen a una época de juglares, saltimbanques y bohemios. Vaya logro en tiempos donde prima el entretenimiento mediático, virtual y digital.

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* Para más datos, Stomp fue fundado en 1991 por Luke Cresswell y Steve McNicholas en Brighton, Inglaterra. Antes de ponerse las pilas con este proyecto, sus creadores solían montar espectáculos coreográficos en las calles de la famosa ciudad balnearia británica.