Sofacama

SofacamaSi el nombre Ulises Rosell les suena de algún lado, probablemente hayan visto Bonanza, interesantísimo documental sobre un personaje urbano marginal que el canal I-sat se encargó de emitir hace algún tiempo. Con Sofacama, este mismo director se les anima a la ficción y a la distribución comercial. Esta vez, el resultado es bastante más irregular; sin embargo el film tiene igual sus muy buenos puntos a favor.

Quizás el mayor problema de esta propuesta tenga que ver con un aspecto del guión, más precisamente con el planteo del conflicto. Es como si «el meollo del asunto» estuviera tratado muy por arriba o muy rápido. Me explico mejor: no estoy reprochando poca profundidad o exigiendo algo más explícito; simplemente pretendo transmitir la sensación de que faltó algo, de que se llegó al borde de un climax, pero nunca al climax en sí.

Al margen de este traspié, debe reconocerse una atinada recreación de situaciones y diálogos, condición que permite sumergirnos en la historia contada más allá de la falencia mencionada. En este sentido, cabe destacar la credibilidad de los diálogos, particularmente aquéllos entre hermanos muy jóvenes que todavía comparten el techo materno.

Asimismo, el largometraje cuenta con buenas actuaciones. Por un lado, los desconocidos Martín Piroyansky, Nicolás Condito y Juan Pablo Garaventa resultan sumamente convincentes. Por el otro, las generalmente encasilladas Cecilia Roth y María Fernanda Callejón sorprenden en la piel de personajes distintos a los que nos tienen acostumbrados.

Es posible que, para muchos, éste sea un título intrascendente digno de integrar la lista de películas costumbristas argentinas que, como otras -pienso en Buenos Aires 100 km y en Una noche con Sabrina Love (también protagonizada por Roth)- giran en torno al despertar sexual adolescente. No obstante, Sofacama ofrece algo más: el potencial de un realizador que promete, pero que todavía tiene algunos baches por cubrir.