La dama en el agua

Reseña redactada por Juan Jor El.
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La dama en el aguaQuería decir que fui a ver La dama en el agua sin ninguna expectativa en particular, en general las películas de este director hasta ahora no me habían convencido. La única referencia que tenía era un comentario de mi hermano que me dijo: “hacía rato que no salía del cine tan contento”. Ese comentario bastó para despertar mi curiosidad y la verdad, les digo, no estaba equivocado. 

Hacía mucho tiempo que una película no lograba transmitirme lo que ésta me transmitió. Logró sorprenderme, emocionarme, esperanzarme y eso es algo que hoy por hoy valoro mucho, porque a medida que va pasando el tiempo, uno va perdiendo la capacidad de sorpresa.

La película, como todo lo que dirige M. Night Shyamalan, contiene silencios, tiempos muertos, esos espacios tan particulares, pero que en está oportunidad no sobran, ni faltan, ni molestan. Por el contrario, simplemente están y son el complemento ideal para conseguir el equilibrio justo en esta composición.

Las actuaciones son muy buenas todas. Pero merece una mención aparte el personaje central de la película, el tartamudo, interpretado por Paul Giamatti. Brillante. 

El conjunto de La dama en el agua en sí es genial. Hablando de conjunto, este film habla en cierto modo de eso, de conjunto, de unidad, de mancomunión. Imagino, no sé por qué, que durante la filmación habrá existido una magia muy especial entre todas las partes que componen esta obra.

El mensaje de la película en 3 palabras es: “todavía hay esperanza”. Y lo dice de una manera tan pero tan elocuente, que uno sale del cine sin tener la más mínima duda de que eso es así.

En mi opinión (que es sólo la opinión de un hombre promedio, o sea yo, y que además, debo admitirlo, no veo tanto cine), ésta es una de las mejores películas del género fantástico-dramático (por llamarlo de alguna manera) que yo recuerde. Creo que es una obra maestra de la cinematografía.

Bueno, como se habrán dado cuenta, La dama en el agua me gustó mucho. Les juro que seguiría hablando y escribiendo eternamente pero como el espacio de la página no es infinito voy a cortar acá. 🙂