El jardín de la alegría

El jardin de la alegráEl jardín de la alegría es una de esas comedias británicas ambientadas en un pueblito, y cuyos personajes participan -en mayor o menor medida- de una gesta personal. En este caso se trata de ayudar, contener, proteger a Grace Trevethyn, flamante viuda a punto de perderlo todo (incluida su hermosa casa) por las deudas e hipotecas que heredó de su difunto esposo.

De ahí el título original de la película de Nigel Cole, Saving Grace. Y de ahí una de sus características más notables: el protagonismo adjudicado a una señora de su hogar enfrentada por primera vez a los avatares económicos de la vida cotidiana. 

El título traducido, en cambio, remite al nudo argumental del film, es decir, a la actividad que esta ama de casa experta en jardinería decide emprender para escapar de las garras de sus acreedores. Justamente en este punto, surgen el humor, la ironía y -porqué no- una mirada piadosa en torno a ciertos prejuicios referidos al mundo de la droga.

El largometraje se distingue entonces por una picardía inofensiva, casi ingenua, que asume toda su fuerza en escenas tan hilarantes como la que muestra a Grace merodeando las calles de Londres, o como la que reúne a las damas y a polícias del pueblo en el jardín de la protagonista.

Otro punto a favor de la producción de Cole es la elección de un casting sólido, homogéneo, donde nadie desentona. Entre los actores más conocidos, figuran la siempre impecable Brenda Blethyn (después de haberla visto en la conmovedora Secretos y mentiras, parece increíble encontrarla tan cómoda en una comedia), y la maravillosa Phyllida Law, madre de Emma Thompson.

Decididamente, El jardín de la alegría es una propuesta ideal para un domingo a la tarde, paliativo seguro contra el bajón previo a la llegada del lunes. Asimismo, una buena alternativa para tener en cuenta cuando los videoclubs se quedan sin estrenos interesantes.