El show de Benny Hill

El show de Benny HillExtraño a Benny Hill. O debiera decir «extraño El show de Benny Hill«. O me corrijo nuevamente: extraño la risa pícara -casi infantil- de mi viejo cuando veíamos juntos el programa del cómico british por excelencia.

Recuerdo que en ese entonces -mediados de los ’80- mis padres tenían un amigo inglés que detestaba a su compatriota televisivo por haber exportado «lo peor del humor de la isla». Según Edmond, «ese programa» no respetaba nada, «ni el país, ni la reina, ni el más mínimo decoro».

Sin embargo, en este lado del mundo, la supuesta irreverencia era muy bienvenida, quizás justamente porque a nuestro ser nacional le gustaba reírse de la parodia de algunos íconos de la cultura británica e incluso anglosajona. Probablemente en aquella época habría algunas alusiones que se me (nos) escapaban pero, más allá de algunos monólogos casi crípticos, uno comprendía y disfrutaba, por ejemplo, las similitudes entre los personajes femeninos, con pelo batido, dentadura postiza, ademán forzadamente amable, y una Margaret Thatcher o una Nancy Reagan.

Al margen del british accent (¿recuerdan que se podía escuchar las voces originales detrás del acartonado doblaje?), el humor de Hill también era universal. Por eso siempre resultaban efectivos sus dardos contra los intelectuales, contra la TV, contra Hollywood, o esos sketchs inspirados en la velocidad y la musicalización del cine mudo, evidente homenaje a grandes capos cómicos como Charlie Chaplin o Buster Keaton.

Lo bueno de El show… era que contaba con un elenco sólido, tan desopilante como su creador. Personalmente tenía mucha debilidad por Jackie Wright, el viejito pelado a quien Benny solía palmear en la cabeza calva. También me encantaba Henry McGee, sobre todo cuando encarnaba a un crítico de espectáculos permanentemente desacreditado por sus invitados.

Y por supuesto, cómo no olvidar la música. Me refiero especialmente a la cortina de apertura y cierre que ahora -nostálgicos, presten atención- puede obtenerse en formato de ringtone.

Haciendo un repaso de estos últimos diez años, me pregunto quién podrá erigirse en tanto sucesor de B.H. A priori se me ocurre Rowan Atkinson, pero la verdad es que -si bien heredó «algo» de Hill- su humor no me convence.

Benny, sin sucesorCaigo en la cuenta entonces de lo irreversible del asunto. Dadas las circunstancias, no me quedará más que seguir extrañando -casi tanto como la risa de mi padre- aquel ochentoso buen show inglés.

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PD. La versión inglesa de Wikipedia publicó una muy completa biografía de Benny Hill. Para leerla, los interesados por favor hagan clic aquí.