La soledad

La soledadQuién no habrá tenido desvaneos de este tipo. Quién no habrá dudado. Quién no habrá creído en la soledad como destino inexorable o como único remedio a tanto mal provocado y padecido.

Todos, tal vez. Muchos, en el mejor de los casos. Sin embargo, nadie como el poeta español Rafael Alberti para expresarlo así, con tan pocas palabras, en los siguientes versos.

Yo no soy para estar solo
Pienso de pronto que sí,
y pienso que no, de pronto.

Me espanta la soledad.
Es verdad, aunque yo crea,
de pronto, que no es verdad.