Elizabeth I

Elizabeth IUn cuarto de hora es suficiente. No necesitamos más tiempo. En minutos descubrimos que Elizabeth I es una verdadera joyita. Enseguida notamos, por un lado, la cuidada reconstrucción de época (se nota que la producción está a cargo de Channel 4 y HBO) y por el otro, la excelencia de los actores involucrados. A partir de ahí, sólo es cuestión de seguir mirando y dejarse llevar.  

Decididamente, la miniserie que Hallmark Channel presentó el sábado pasado no tiene nada que envidiarle a la película de Shekhar Kapur, rodada en 1998. De hecho, ambas propuestas comparten el rigor histórico con el que recrean la corte isabelina, y una visión de la apodada «Reina Virgen» que supera la aburrida biografía de manual.

En uno y otro caso, se trata de desnudar el alma de una monarca que se hizo famosa por su carácter frío, férreo, a veces impulsivo. Por eso, además de repasar los sucesos más conocidos -la resistencia al matrimonio, la condena a muerte de su prima María I de Escocia, el apoyo a la causa protestante, la guerra con España, los frecuentes encontronazos con el Parlamento inglés-, también asistimos al costado vulnerable, inestable, caprichoso de Su Majestad.

Sin embargo, tal vez por una cuestión de physique du rol (sobre todo de edad), la Elizabeth de Helen Mirren resulta todavía más impresionante que la de Cate Blanchett. Por favor, que quede claro: la comparación no pretende desmerecer el trabajo de la actriz australiana; simplemente subraya una diferencia menor -aunque no despreciable- a favor de su colega británica.

Si faltaban evidencias acerca del talento de Mirren, este papel le viene como anillo al dedo para demostrar su energía y versatilidad. De hecho, en su nueva composición no existe absolutamente ningún vestigio, tara, tic de la detective Jane Tennison*. No cabe duda; la Sra. Helen supo convertirse en Su Alteza.

Desde ya, la mujer no está sola. Cuenta con un elenco descollante que incluye la participación del siempre acertado Jeremy Irons y de los menos célebres pero igualmente convicentes Hugh Dancy, Patrick Malahide y Barbara Flynn.

Definitivamente Elizabeth I es la prueba irrefutable de que, con talento, trabajo y convicción, la TV puede dejar de ser una «caja boba» y transformarse en un medio de enriquecimiento artístico, cultural. Sólo por eso, dedíquenle unos pocos minutos a este programa y permítanse ver qué (les) pasa.

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* El reconocimiento también es válido para Tom Hooper, capaz de dirigir un telefilm histórico como el aquí comentado y una serie policial como Prime suspect, la sexta temporada, para ser más precisos.