El retrato de Dorian Gray

El retrato de Dorian Gray«El retrato de Dorian Gray es la obra más actual de todos los tiempos». La frase no es mía; tampoco fue extraída de una crítica literaria. La escuché en boca de un compañero de trabajo que la pronunció apenas distinguió mi librito, mientras bajábamos a almorzar. Breve, concisa, precisa, la definición reivindica el interés de un clásico escrito hace más de un siglo, y el talento de un autor cuyas palabras nunca pierden vigencia.

… Y después dicen que las charlas de ascensor son anodinas…

Publicado en 1890, este libro vale aún hoy por la descripción que hace de una sociedad cuyos valores primordiales se basan en patrones estéticos y económicos. Una sociedad signada por el doble discurso, y manejada por una aristocracia prejuiciosa, ociosa, indiferente, nociva.

Evidentemente, entre la Belle Epoque y nuestro convulsionado siglo XXI, las cosas no han cambiado demasiado, al menos en cuanto a la obsesión por la juventud, la apariencia y el poder adquisitivo. Sin dudas, ahora como ayer, pertenecer tiene sus privilegios.

Para crítica social, nadie mejor que Oscar Wilde (pobre, así le fue). Su pluma irónica, despiadada, certera desnuda el pensamiento de aquellos señores acostumbrados a moverse con total arrogancia e impunidad. De ahí que estas páginas aprovechen el retrato de una persona para deslizar el retrato de una clase social. 

Desde esta perspectiva, uno podría pensar que Dorian es un Fausto moderno, ya no seducido por la promesas de Satanás sino por el discurso cínico de un par, Lord Henry. Así, el escritor irlandés exculpa al diablo, y en cambio denuncia la perfidia y corrupción inherentes al ser humano. 

Qué decir del estilo inconfundible de Wilde… Que cada frase, cada párrafo merecen un lugar en un cuaderno de citas. Indudablemente, si este autor se destaca por algo, es por la precisión de su vocabulario, la ironía de sus oraciones, la pertinencia de sus observaciones.

El retrato de Dorian Gray seduce, cautiva, impresiona, sorprende, conmociona.  Paradojas del arte, con 116 años en su haber, la obra convierte en realidad el sueño de su protagonista: perdurar, trascender, impactar más allá de las fronteras y el tiempo.