Absolutamente nada

Cómo olvidar las conmemoraciones de 1995. Los dirigentes políticos pusieron cara de circunstancia y pronunciaron discursos con promesas de «nunca más». Los medios de comunicación difundieron coberturas especiales que incluyeron retrospectivas, infografías, testimonios, editoriales efusivamente pacifistas. Los historiadores publicaron análisis concienzudos, comprometidos, reveladores. En distintos rincones del planeta, la gente se reunió y dejó flores, cartas y demás mensajes escritos.

Hoy se cumplen 61 años del lanzamiento de la bomba atómica en Hiroshima 

Hoy, el poder de las cifras redondas quedó atrás, circunscripto a un tiempo enterrado en el pasado. Hoy no hay 50 años ni medio siglo que ameriten un primer plano. Quizás por eso hace algunas semanas el mundo puede asistir tan displicentemente a un enésimo enfrentamiento armado.

Entonces, ante la contundencia de los acontecimientos y de los caprichos de nuestra frágil memoria, sólo nos queda concluir que -aún después de aquel 6 de agosto de 1945– seguimos sin aprender absolutamente nada.