Superman regresa

Superman regresaAviso: ésta es una reseña limitada, parcial. La escribe un alma melancólica, una incondicional de la película de 1978, alguien para quien Superman es sinónimo de Christopher Reeve y Lex Luthor, de Gene Hackman. 

Por lo tanto, a tomar con pinzas lo que sigue a continuación. Dadas las circunstancias, no faltarán las comparaciones, ni los reproches provenientes de un tiempo pasado y mejor. Atención entonces, porque este post corre el riesgo de herir susceptibilidades.

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Efectivamente, el súperheroe por antonomasia ha vuelto y en principio para quedarse y multiplicarse, en un sentido metafórico y literal. El suyo es un regreso globalizado (ahora lo vemos dando una mano en Europa, Asia y demás rincones del planeta) y, como no podía ser de otro modo, tecnologizado (ahora su silueta en el cielo se somete a los retoques de la informática). También es un retorno solemne, carente de humor, más cerca del cine catástrofe que de la historieta.

Desde esta perspectiva, podríamos hablar de un regreso sin gloria o, en el mejor de los casos, de un homenaje bien intencionado. No mucho más.

La falta de gloria se debe, a mi juicio, a una gran confusión. De hecho, es como si el director Bryan Singer hubiera creído que, para recuperar al protagonista, había que (re)insertarlo en el contexto actual. De ahí la decisión de enfrentarlo a una Loise Lane convertida en madre soltera con pareja cama adentro (posible referente de la mujer moderna), o a un Lex Luthor obsesionado por la cuestión territorial (nada más oportuno en pleno enfrentamiento judeo-palestino).

De ahí también la importancia de una escenografía donde las pantallas de TV ocupan un lugar preponderante. Oh casualidad, todas ellas suelen mostrar rostros árabes, islámicos, ¿terroristas?

La falta de gloria también tiene que ver con una narración larga, redundante, pesada y con actuaciones apagadas. Me refiero sobre todo a Kevin Spacey, responsable de un Lex Luthor deslucido, casi insignificante (nada que ver con la versión carismática de Gene Hackman) y a Kate Bosworth, cuya interpretación desganada y desapegada de Miss Lane resulta inexcusable (¡queríamos tanto a Margot Kidder!).

Al final de cuentas y contra mis temores, el único que demuestra total entrega es Brandon Routh. Justamente su trabajo permite respaldar la hipótesis del homenaje. Porque, qué duda cabe, el nuevo superhombre despliega un innegable tributo a Christopher Reeve (dicho sea de paso, el parecido entre ambos actores es llamativo, especialmente cuando hacen de Clark Kent).  

Nobleza obliga, Superman regresa posee algunas escenas memorables. Por ejemplo, la que describe el increíble duelo entre el ojo y la bala, o la que recrea el vuelo nocturno filmado por Richard Donner. También vale la pena rescatar la edición de sonido que reutiliza la voz de Marlon Brando ( Jor-El en la peli de 1978 ) y el tino de respetar el famoso lei motiv musical (quién no lo tarareó alguna vez mientras pretendía estar volando).

Sin embargo, el film de Singer no cumple con lo prometido. El superhéroe ha vuelto, sí, pero las exigencias del mundo moderno, la complejidad de las relaciones humanas y la vertiginosidad de los efectos especiales parecen haberlo transformado en la pálida réplica de lo que alguna vez fue.