Abre tus alas

Abre tus alasAbre tus alas puede resultar una verdadera caja de Pandora. De hecho, si apostamos al mensaje esperanzador del título, después descubriremos que la versión original habla de Alas rotas. Si nos entusiasmamos con el apellido del director Nir Bergman, luego sabremos que no existe relación con el célebre cineasta sueco. Si especulamos con la procedencia geográfica de la familia protagónica -los Ulman- pronto descubriremos que sus miembros no son nada nórdicos. Sin embargo, la película israelí tiene su mérito; por lo pronto trasciende los prejuicios de una espectadora despistada. 

Sin dudas, lo mejor del film son las actuaciones, especialmente las de Orly Silbersatz Banai y Vladimir Friedman. A cargo de uno de los roles protagónicos, ella interpreta a Daphna, mujer que no logra reponerse del fallecimiento de su esposo y que además debe lidiar con los problemas de sus cuatro chicos. Él, por su parte, interpreta un papel secundario -el médico Valentín Goldman- pero de una importancia clave en el desarrollo de los acontecimientos.

Ambos sobresalen por su manejo de las miradas, de los gestos, de la voz, y por su composición de personajes conmovedores, tiernos, queribles. Ambos alcanzan un nivel interpretativo que enmarca a los actores más jóvenes, los hijos en cuestión.

En cambio, desde el punto de vista argumental, este drama no ofrece nada demasiado nuevo. En otras palabras, ésta no es la primera vez que presenciamos una crisis familiar causada por la muerte de uno de sus integrantes. Tampoco nos sorprenderá el advenimiento de un final feliz, o por lo menos alentador.

Sin embargo, Abre tus alas vale por su versión sentida de los hechos, por su capacidad de expresar el dolor ante una ausencia irreemplazable, y de paso porque propone un interesante fresco de la vida cotidiana en Israel. Así, caja de Pandora o no, el largometraje de este otro Bergman también tiene lo suyo.